Protesta en Baire por apagones, agua y enfermedades

Vecinos de Baire, en el municipio santiaguero de Contramaestre, salieron a las calles la noche del jueves para denunciar el castigo cotidiano de los apagones, la falta de agua potable y la inacción del régimen ante la expansión de enfermedades en la zona.

La protesta estalló en un pueblo agotado por la oscuridad y la precariedad. Una vecina que habló con Martí Noticias y pidió mantener su nombre en reserva confirmó que la rabia acumulada venía de los cortes eléctricos prolongados y de la imposibilidad de sostener una vida mínima con servicios cada vez más rotos. “La oscuridad está maltratando a uno, que eso es terrible”, dijo.

Otra residente explicó que el agua apenas llega a algunas zonas y que en el resto del poblado la situación es desesperada. También señaló la propagación del dengue, con cuadras enteras afectadas, en medio de la ausencia de medidas eficaces por parte de las autoridades. El abandono sanitario se suma así al colapso eléctrico y convierte la vida diaria en una carrera de resistencia.

Videos difundidos en redes sociales muestran a personas golpeando calderos y lanzando consignas contra el Gobierno mientras avanzaban hacia la estación de la Policía Nacional Revolucionaria. La imagen resume el nivel de hartazgo que se respira en la isla: hambre de servicios, rabia por el maltrato y rechazo abierto a un poder que solo aparece con uniforme y amenaza.

Una segunda fuente del poblado, también bajo anonimato por temor a represalias, aseguró que las manifestaciones comenzaron en los barrios La Salada y El Transformador y se extendieron hasta el parque principal de Baire, donde acudieron autoridades locales. Doce horas después, agentes de la PNR, la Seguridad del Estado y efectivos del Ministerio del Interior seguían apostados en las inmediaciones y en las principales arterias del pueblo.

“Esto está militarizado ahora y de seguro comenzará la cacería de los participantes”, advirtió esa fuente. La reacción del aparato represivo confirma el manual de siempre: cuando el pueblo reclama agua, luz y salud, el régimen responde con vigilancia, intimidación y castigo.

La protesta de Baire se suma a otras registradas en diferentes puntos de la isla en semanas recientes, todas marcadas por la precariedad de la vida y el derrumbe de los servicios básicos. Pese a las amenazas, los cubanos siguen saliendo a la calle y desafiando el monopolio del miedo que La Habana intenta imponer con cada patrulla y cada operativo policial.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta