El régimen cubano liberó este sábado 6 de diciembre a la activista Aniette González García, conocida como “la mujer de la bandera”, después de mantenerla tres años presa en la cárcel camagüeyana de Kilo 5 por haberse fotografiado envuelta en la enseña nacional. La excarcelación llega tarde y deja intacta la marca de una condena fabricada para castigar una expresión pública y dar escarmiento.
Magdiel Jorge Castro confirmó la noticia en redes sociales y recordó que González fue sometida a una injusticia que no se borra con su salida de prisión. La activista había sido detenida el 23 de marzo de 2023, un día después de difundir imágenes como parte de la campaña “La bandera es de todos”, impulsada en respaldo a la liberación del artivista Luis Manuel Otero Alcántara.
La respuesta del aparato represivo fue inmediata. Nueve agentes la arrestaron y la llevaron a la Unidad de Delitos contra la Seguridad del Estado de Camagüey, donde fue interrogada. Después, el régimen la llevó ante un tribunal y la condenó a tres años de prisión por “ultraje a los símbolos patrios”, una figura usada para criminalizar la disidencia y perseguir cualquier gesto que escape del control político oficial.
En marzo de 2024, el Tribunal Provincial de Camagüey negó su juicio de apelación y la obligó a cumplir la condena completa. La maquinaria judicial actuó como lo que ha sido tantas veces en Cuba: un instrumento al servicio de la represión, no de la justicia. La sentencia quedó firme y la activista tuvo que permanecer encarcelada pese a la presión internacional.
Casi dos meses después, en mayo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó medidas cautelares a favor de González. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que solicitó esas medidas, advirtió la gravedad del caso y la urgencia de proteger sus derechos fundamentales. La CIDH pidió al Gobierno cubano adoptar acciones inmediatas para resguardar su vida, su integridad personal y su salud, y para mejorar sus condiciones de detención conforme a estándares internacionales.
El OCDH sostuvo entonces que la detención era arbitraria y atentaba contra la libertad de expresión. También alertó que las condiciones de encarcelamiento ponían en riesgo su vida y exigió su liberación inmediata. La excarcelación de este sábado cierra el capítulo carcelario, pero no borra el abuso: Aniette González fue castigada por exhibir la bandera cubana en una denuncia visual contra el poder que dice representarla.

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