El salario medio mensual en Cuba cerró noviembre de 2025 en 6,830 pesos, según datos oficiales que el régimen presenta como una señal de recuperación, aunque en la práctica confirman otra realidad: el ingreso sigue muy por detrás del costo de la vida y no alcanza para sostener a una familia trabajadora.
La Oficina Nacional de Estadísticas e Información informó que el salario medio del sistema empresarial llegó a 7,813 pesos, mientras que en las unidades presupuestadas —hospitales, escuelas y organismos estatales— se quedó en 5,799 pesos. La brecha muestra con crudeza dónde está parado el país: los sectores que sostienen los servicios básicos siguen entre los peor pagados.
La construcción encabezó la lista con 13,990 pesos mensuales, seguida por el suministro de electricidad, gas y agua con 12,772 pesos, y los servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler con 9,658 pesos. También quedaron por encima del promedio la explotación de minas y canteras, el transporte y las comunicaciones, la intermediación financiera, la industria manufacturera no azucarera y la ciencia e innovación tecnológica.
En cambio, salud pública y asistencia social registró 6,562 pesos, educación 5,495 pesos y la administración pública, defensa y seguridad social 5,710 pesos. Son cifras que retratan el castigo salarial sobre médicos, maestros y empleados públicos, obligados a sobrevivir con ingresos que no cubren ni la canasta básica mensual.
El deterioro es todavía más duro en cultura y deporte, con 5,063 pesos, y en comercio y reparación de efectos personales, con 4,656 pesos. Mientras el régimen maquilla los números con aumentos nominales, los precios de los alimentos, el transporte y la energía siguen disparados, pulverizando cualquier mejora sobre el papel.
La ONEI reportó además que la construcción tuvo la mayor variación interanual, con un crecimiento del 172 %, y que los servicios empresariales aumentaron 142 %. Pero esos porcentajes no cambian lo esencial: el peso cubano continúa depreciándose en el mercado informal y el salario real se hunde cada mes más.
El discurso oficial insiste en hablar de recuperación económica, pero los datos que publica el propio Estado desmienten esa narrativa. En Cuba, trabajar sigue siendo sinónimo de pobreza, y el régimen mantiene a la fuerza laboral atrapada entre salarios de miseria, inflación y un costo de vida que no deja de subir.

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