La UNE saca otra vez de servicio la unidad 1 de la CTE Este Habana

La Unión Eléctrica volvió a sacar de servicio la Unidad 1 de la Central Termoeléctrica Este Habana, esta vez para una limpieza en los componentes de la caldera que, según su aviso oficial, debe prolongarse por unos 12 días. La noticia cayó sobre una población ya machacada por apagones interminables y por un sistema eléctrico que entra y sale a golpe de averías, parches y promesas incumplidas.

La propia UNE reconoció que la salida de la unidad ocurre apenas una semana después de haber entrado en funcionamiento, un dato que desató la indignación de usuarios en redes sociales. La pregunta quedó flotando entre los comentarios: cómo puede una planta recién incorporada al sistema requerir limpieza en tan poco tiempo. Esa duda resume la desconfianza acumulada frente a la narrativa oficial, que intenta normalizar como mantenimiento lo que en la calle se vive como improvisación y fracaso.

Las reacciones en Facebook fueron brutales y sin maquillaje. Varios cubanos descargaron su rabia contra el régimen, al que responsabilizan por haber hundido al país en una crisis que castiga a familias enteras, tumba el descanso, enferma a la gente y rompe cualquier rutina mínima de vida. Entre ironías y denuncias directas, los usuarios describieron el escenario real: un pueblo asfixiado, sin estabilidad eléctrica y sin margen para soportar otro ciclo de oscuridad.

En su parte diario, la UNE admitió además una afectación de 24 horas en el servicio durante la jornada anterior, con una máxima de 1.821 MW a las 20:30 horas, por encima de lo previsto debido a una demanda mayor de la calculada. Para este miércoles reportó una disponibilidad de 2.010 MW frente a una demanda de 2.920 MW, con un déficit de 950 MW desde la mañana y una afectación estimada de hasta 1.710 MW en el horario pico.

El panorama sigue cargado de fallas en varios frentes. La empresa mencionó la avería de la Unidad 2 de Felton, los mantenimientos en la Unidad 2 de Santa Cruz y en la Unidad 4 de Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, además de 554 MW fuera de servicio por limitaciones térmicas. A eso se suman 53 centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible, equivalentes a 320 MW, y otros 113 MW indisponibles por ausencia de lubricantes.

La crisis energética ya no admite eufemismos. Los cortes se han prolongado por años y en 2025 han llevado al colapso total del Sistema Eléctrico Nacional en cinco ocasiones, dejando a casi toda la isla a oscuras. En el oriente del país, la situación resulta especialmente brutal: en provincias como Holguín, Granma y Santiago de Cuba los apagones superan con frecuencia las 14 y hasta 20 horas diarias, mientras en La Habana rondan las 10.

Ese castigo cotidiano ha convertido la electricidad en una línea de fractura social. Los cubanos no solo enfrentan noches sin luz; enfrentan una política energética rota, centrales obsoletas, mantenimiento insuficiente, falta de combustible, carencia de lubricantes y una gestión estatal incapaz de sostener el servicio más básico. La salida de servicio de otra unidad en Este Habana confirma lo que el país ya sabe: el régimen no ha resuelto la crisis, la administra a oscuras.

La UNE sacó otra vez de servicio la unidad 1 de Este Habana, en medio de una crisis eléctrica que mantiene al país a oscuras y multiplica la rabia popular.[8][

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