Opositores piden incluir a la sociedad civil en cualquier transición en Cuba

La sociedad civil dentro de Cuba debe estar en cualquier conversación sobre un cambio democrático en la isla, advirtió este miércoles Manuel Cuesta Morúa durante el foro Quo Vadis Cuba 2026, celebrado en el Instituto Interamericano para la Democracia, en Miami. El activista insistió en que el futuro político cubano no puede negociarse a espaldas de quienes viven bajo el control del régimen.

Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, participó de forma virtual junto a otros exiliados y opositores. Desde allí defendió que la agenda del cambio no pertenece a una élite política ni puede quedar reducida a fórmulas externas, porque la presión y el protagonismo deben venir también desde dentro de la isla.

El planteamiento toca una herida vieja del sistema castrista: durante décadas ha intentado monopolizar la representación de Cuba, aplastando cualquier espacio cívico independiente y dejando a la sociedad civil al margen de toda decisión real. La discusión sobre una transición, en ese marco, solo cobra sentido si reconoce a los cubanos que han resistido dentro del país, pese a la vigilancia, la censura y el costo personal de disentir.

Desde Miami, Juan Carlos Bermúdez defendió además un papel activo del exilio, no limitado al respaldo económico. A su juicio, esa comunidad también tiene la tarea de reconstruir la cultura democrática entre los cubanos, una labor que el régimen ha destruido a fuerza de control político y propaganda.

Otros participantes reforzaron esa lectura. Raudel Collazo afirmó que conversa con cubanos dentro de la isla que respaldarían una acción de Estados Unidos que los ayude a alcanzar la libertad. Marco Antonio Ramos habló de una Cuba paralizada casi por completo y advirtió que esa inmovilidad puede terminar en caos y catástrofe, mientras Javier Larrondo llamó a mantener la presión internacional contra la dictadura.

Dagoberto Valdés, en un audio enviado al foro, pidió que los cubanos asuman un rol protagónico en una transición democrática. Iliana Lavastida señaló que las estructuras del régimen siguen rígidas, aunque dentro de la isla hay una sociedad que cambia a un costo muy alto, conectada por internet, las redes sociales y el vínculo con la diáspora.

La advertencia de fondo quedó clara: cualquier salida para Cuba que ignore a la sociedad civil vuelve a reproducir el mismo esquema de exclusión que sostuvo al castrismo. El cambio político, si llega, tendrá que apoyarse en los cubanos que han vivido el derrumbe diario del país, no en los mismos aparatos que lo hundieron.

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