Donald Trump anunció que Estados Unidos garantizará la seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz, una ruta decisiva para el comercio energético mundial, después de que el régimen de Irán amenazara con bloquear el paso de embarcaciones. La decisión abre la puerta a escoltas navales para buques cisterna y a seguros especiales para el tráfico que cruza el Golfo.
Trump dijo en Truth Social que ordenó a la Corporación Financiera para el Desarrollo de Estados Unidos ofrecer, “con efecto inmediato”, seguros y garantías contra riesgos políticos para todo el comercio marítimo, sobre todo el energético, que transita por esa zona. También advirtió que, si hace falta, la Armada estadounidense comenzará a escoltar buques cisterna “lo antes posible”.
El movimiento tiene consecuencias directas para el mercado mundial porque el Estrecho de Ormuz es el único paso marítimo desde el Golfo Pérsico hacia el océano Índico. Por ahí sale buena parte del petróleo y el gas que mueven a la economía global, desde Arabia Saudita, Kuwait, Iraq, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán hacia distintos destinos internacionales.
La reacción de Washington deja claro hasta qué punto una amenaza del régimen iraní puede tensar una arteria estratégica del planeta. Cuando Teherán agita el bloqueo de Ormuz, no solo presiona a sus adversarios: compromete el suministro energético internacional y empuja a Estados Unidos a exhibir su capacidad militar y económica para sostener el libre flujo del comercio.
Trump insistió en que el poderío económico y militar estadounidense seguirá respaldando ese tránsito y adelantó que vendrán más medidas. El mensaje busca contener el riesgo inmediato, pero también marca la respuesta de una potencia que no está dispuesta a dejar en manos de un régimen teocrático el control de uno de los puntos más sensibles del comercio mundial.

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