Los líderes universitarios de Venezuela se sumaron al reclamo por la libertad de los presos políticos y le dieron más eco a una exigencia que golpea de frente al régimen. El respaldo desde el ámbito académico refuerza la presión contra una maquinaria que ha convertido la cárcel en instrumento de castigo y disciplina política.
La demanda tomó más fuerza después de que Donald Trump calificara la liberación acelerada de esos detenidos como un gesto humanitario. Su pronunciamiento volvió a colocar el tema en el centro y expuso la naturaleza del encierro: una decisión política disfrazada de orden judicial.
La posición de los universitarios rompe el cerco que el régimen intenta mantener sobre este asunto. Cuando sectores juveniles y académicos respaldan a los presos políticos, queda más visible el costo humano de la represión y el peso de un aparato que insiste en sostener la persecución como método de poder.

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