Vance dice que Washington aún no sabe qué pasó con la lancha en Cuba

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, admitió que Washington todavía no tiene claridad sobre el incidente con una lancha de matrícula de Florida que entró en aguas cubanas y terminó con cuatro muertos y seis heridos, según la versión de La Habana. La Casa Blanca, dijo, sigue recibiendo información mientras el caso se mueve también hacia una investigación en Florida.

La reacción de Vance dejó en evidencia que el episodio todavía está bajo revisión en ambos lados del estrecho, pero también confirmó que la tensión ya salió del terreno de la propaganda oficial cubana y pasó a un plano político y judicial más amplio. El fiscal general de Florida anunció una pesquisa para esclarecer lo ocurrido, una señal de que el caso puede abrir nuevas preguntas sobre el origen de la embarcación, su trayecto y la versión difundida por el régimen.

Desde La Habana, el Ministerio del Interior aseguró que la lancha se acercó a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo, y que abrió fuego contra una unidad de Tropas Guardafronteras que intentó identificarla. Según ese parte, el comandante de la embarcación cubana resultó lesionado y luego se produjo el enfrentamiento en el que murieron cuatro de los tripulantes y seis quedaron heridos.

El régimen presentó el caso como una violación de aguas territoriales y lo enmarcó en su discurso habitual de defensa de la soberanía. Pero el episodio también muestra hasta qué punto la frontera marítima cubana se ha convertido en un espacio de riesgo, opacidad y choque constante, donde cualquier incidente termina envuelto en la narrativa militarizada del poder. En lugar de transparencia, la respuesta oficial sigue siendo la misma: parte, consigna y control absoluto de la información.

Mientras Washington dice que aún espera detalles, La Habana insiste en su relato sin permitir una verificación independiente inmediata. Esa falta de claridad pesa sobre un hecho grave, con muertos y heridos, y vuelve a exponer el manejo cerradamente político que hace el régimen de cualquier choque en sus costas. En Cuba, hasta un incidente marítimo termina filtrado por el aparato de propaganda y por la lógica del control, no por el derecho de la ciudadanía a saber la verdad completa.

Washington admite que aún no tiene todos los detalles sobre la lancha de Florida abatida en aguas cubanas, en un caso que ya abrió una pesquisa en Florida.[18][

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