Villa Clara confirma 368 medicamentos en falta

Villa Clara tiene hoy 368 medicamentos faltantes de los 636 que componen el cuadro básico del Sistema Nacional de Salud, una cifra que retrata el derrumbe de la red farmacéutica en la provincia y el golpe directo a pacientes que dependen de esos productos para vivir.

La admisión salió en la radio provincial CMHW y puso nombre a una realidad que ya se siente en los hospitales, policlínicos y farmacias: la provincia no logra cubrir ni la mitad de su oferta básica. Luis Alberto Gómez, director de la Empresa Comercializadora de Medicamentos, explicó que la prioridad oficial recae sobre los enfermos graves, los pacientes hematológicos y quienes reciben hemodiálisis. Esa distribución por urgencia confirma que el abastecimiento dejó de ser regular y que el régimen administra la escasez como si fuera normalidad.

Entre los pocos anuncios concretos apareció la llegada de materias primas para producir más de 14 citostáticos destinados a pacientes oncológicos. También se informó que ya se distribuyen cuatro tipos de insulina para diabéticos insulinodependientes y que próximamente debe reiniciarse la elaboración de lisinopril en Cuba. Son alivios parciales frente a un cuadro mucho más amplio, donde una provincia entera vive pendiente de lo que entra, lo que falta y lo que alcanza solo para una parte mínima de la población.

El doctor Víctor Cañizares Pérez, jefe del Departamento de Medicamentos y Tecnologías Médicas de la Dirección Provincial de Salud Pública, reconoció además que los antibióticos en ámpulas y tabletas, por su baja disponibilidad, se concentran en los hospitales. La medida deja fuera a pacientes que antes podían resolver en la red ambulatoria y confirma que la crisis ya no distingue entre medicamentos comunes y tratamientos esenciales.

La escasez también se siente en la estructura misma de las farmacias. Marilé Jiménez Torres, directora general de la Empresa de Farmacias y Ópticas en Villa Clara, aseguró que no existen unidades cerradas y que algunas mantienen servicio las 24 horas, mientras el resto opera de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, con horario extendido solo cuando llegan medicamentos. La propia funcionaria reconoció que muchas instalaciones trabajan con un solo dependiente debido a los bajos salarios y a la falta de personal, otra huella del vaciamiento del sistema estatal.

Las autoridades dijeron además que esperan resolver en el corto plazo la falta de hipoclorito en Placetas, Sagua la Grande y Corralillo, aunque admitieron que la crisis en las ópticas sigue sin salida inmediata. A eso se suman las limitaciones con insumos, material gastable y alcohol para producciones de medicina natural, un sector que el régimen ha usado como parche mientras la industria farmacéutica cubana se hunde en la falta de recursos y en la improvisación permanente.

La contingencia energética empeora el panorama. Gómez explicó que se buscan alternativas para mover materias primas y productos terminados desde puertos, aeropuertos e industrias hacia los almacenes provinciales. Dijo que Villa Clara cuenta con dos carros eléctricos y con el combustible disponible para repartir medicamentos, con prioridad para los hospitales donde, según afirmó, se mantienen ciclos de abastecimiento para pacientes graves. La imagen resume el estado real de la salud pública bajo el castrismo: un sistema sostenido con parches, escasez, apagones y promesas que apenas alcanzan para contener el desastre.

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