Un accidente por contacto eléctrico en la Subestación Habana 220 kV dejó este viernes a un trabajador lesionado y provocó apagones en varios municipios de La Habana, además de Artemisa y Mayabeque. El golpe volvió a caer sobre miles de familias que dependen de una red eléctrica frágil, inestable y cada vez más incapaz de sostener el servicio sin fallas en cadena.
El hecho ocurrió a las 11:27 de la mañana, según la información divulgada, y el empleado fue llevado de inmediato a un servicio de urgencias médicas. No se ofrecieron detalles sobre su estado de salud, otra muestra de la opacidad con que el régimen maneja incidentes que terminan afectando tanto a los trabajadores como a la población que carga con las consecuencias.
Minutos antes ya se había reportado la afectación de varias subestaciones por un Disparo Automático de Frecuencia, entre ellas Plaza, Príncipe, Tropical y Rincón de Boyeros. Eso dejó sin servicio zonas de Boyeros, Playa, Marianao, Plaza de la Revolución, Cerro y Centro Habana, en una capital que vive al ritmo de cortes, sobrecargas y reparaciones de emergencia.
Las autoridades señalaron como posible origen de la avería primaria la subestación de la CUJAE. También se informó la salida de servicio de la Unidad 1 de la CTE Ernesto Guevara de la Serna, que pasó a vía libre de emergencia por una falla en el regulador de velocidad. Esa incidencia activó el DAF y dejó afectados 44 MW adicionales, todavía en proceso de restablecimiento.
El episodio vuelve a exponer el deterioro del sistema electroenergético cubano y el costo humano de esa ruina técnica. Un trabajador herido, municipios enteros a oscuras y provincias cercanas arrastradas por otra caída del sistema resumen el estado real de una infraestructura que el régimen no logra sostener. Cada nueva avería confirma una verdad incómoda para el poder: la crisis eléctrica ya forma parte del abandono estructural del país.

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