Anna Sofía Benítez Silvente, Anna Bensi, denunció que la citación y el interrogatorio contra su madre fueron usados para intimidarla y desestabilizarla, en una nueva maniobra de presión del régimen sobre una familia ya marcada por las amenazas.
La joven contó en Facebook que su madre pasó dos horas bajo interrogatorio, entre las 2:00 y las 4:00 de la tarde, y que al salir le ordenaron regresar en cinco días con un abogado. Ese movimiento deja el caso abierto y prolonga la tensión sobre una familia que, según su testimonio, vive bajo hostigamiento constante.
Bensi explicó que a su madre la acusan de “exponer a un agente de la Seguridad del Estado”. También dijo que las autoridades alegan que ese agente tiene familia, que ha recibido amenazas y que cualquier daño a sus parientes recaería sobre su madre. En Cuba, cuando la Seguridad del Estado entra en una causa de este tipo, la intimidación suele pesar más que la garantía de un debido proceso.
La joven rechazó la acusación y afirmó que ella y su madre son inocentes. Señaló además que la citación estaba mal redactada, con el espacio del motivo en blanco, y cuestionó que primero se les convocara por una vía y después apareciera otra imputación distinta. Ese detalle refuerza la opacidad con que operan estos expedientes, donde el castigo político se impone antes que la claridad jurídica.
Según su relato, a su madre también le dijeron que está bajo prisión domiciliaria, que no puede salir del país y que el proceso penal podría extenderse durante años. Si ese es el alcance real de la medida, el régimen vuelve a convertir la sanción en una forma de asfixia prolongada, diseñada para quebrar a la persona y encerrar a su entorno en el miedo.
Bensi añadió que a su madre le advirtieron que ella también será citada próximamente. Frente a eso, insistió en que no se va a callar y responsabilizó directamente a la Seguridad del Estado por cualquier daño que pueda sufrir ella o su madre. Su mensaje terminó con un rechazo frontal al sistema, con consignas contra la dictadura y un reclamo de libertad para los presos políticos y para Cuba.
El caso vuelve a mostrar el método que el castrismo utiliza para disciplinar: citaciones confusas, presión sobre los familiares, amenazas y una maquinaria de vigilancia que actúa con cálculo político. Cuando el poder pone a una madre y a su hija bajo ese fuego cruzado, lo que expone es la fragilidad moral de un aparato que necesita amedrentar para sostenerse.

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