La UNE prevé apagones en el 52 % de Cuba este martes

La Unión Eléctrica volvió a poner en cifras el derrumbe diario del sistema eléctrico cubano: este martes habrá apagones simultáneos durante toda la jornada y, en el horario de mayor consumo, el corte alcanzará al 52 % del país. La previsión confirma una realidad que el régimen intenta maquillar con explicaciones gastadas, mientras la vida del cubano sigue secuestrada por la oscuridad.

Para la tarde-noche, la empresa estatal calcula una capacidad máxima de generación de 1.780 megavatios frente a una demanda de 3.550. La brecha deja un déficit de 1.770 megavatios y una afectación estimada de 1.840, aunque la experiencia de cada día demuestra que el pronóstico oficial suele quedarse corto. En Cuba, la cifra termina casi siempre empeorada por la misma incapacidad estructural que el poder administra sin solución.

La raíz del colapso está a la vista. Siete de las 16 unidades de producción termoeléctrica disponibles están fuera de servicio por averías o mantenimientos. A eso se suman 43 centrales de generación distribuida detenidas por falta de combustible y otra veintena paralizada por déficit de lubricante. El sistema eléctrico opera al límite, sostenido por improvisación, desgaste y una inversión que nunca llegó donde debía llegar.

Las termoeléctricas arrastran décadas de explotación y abandono. Los motores distribuidos quedan atrapados en la escasez de diésel y fueloil, una consecuencia directa de la falta de divisas y de la incapacidad del Estado para sostener un sector que controla de punta a punta desde 1959. Expertos independientes señalan esa infrafinanciación crónica como la causa central del desastre energético que hoy castiga a todo el país.

El régimen insiste en culpar a las sanciones estadounidenses y habla de «asfixia energética». Pero la crisis también revela el fracaso interno de un modelo que centralizó la economía, aplastó la iniciativa y dejó una infraestructura esencial sin recursos para sobrevivir. Diversos cálculos independientes estiman que harían falta entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema eléctrico, una suma fuera del alcance de La Habana.

El apagón ya dejó de ser una molestia para convertirse en un lastre brutal sobre la economía nacional. Cuba cerró 2024 con una contracción de 1,1 % y acumula una caída de 11 % en cinco años, según datos oficiales. La CEPAL también prevé un PIB negativo este año. A la ruina productiva se suma el descontento social, alimentado por cortes que han marcado las protestas más visibles de los últimos años, desde las masivas de julio de 2021 hasta las registradas en días recientes en La Habana y Gibara.

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