Apagones hunden el servicio bancario en Matanzas

Las colas frente a varias sucursales bancarias de Matanzas se han vuelto rutina diaria por culpa de los apagones que dejan sin servicio a oficinas de Bandec y a la Cadeca del centro de la ciudad dentro del horario laboral. Mientras el régimen insiste en que la banca está preparada para operar sin electricidad, los clientes siguen perdiendo tiempo, dinero y paciencia en la calle.

La denuncia, difundida en redes sociales por la página Ciudad de Matanzas en Fotos, señala que desde el viernes no hubo corriente en la franja de atención al público, de 9:00 a.m. a 1:00 p.m., en la sucursal de Bandec ubicada en Ayuntamiento y Medio, además de otras oficinas cercanas. El martes, la electricidad llegó cerca de las 11:30 a.m. y apenas alcanzó para hora y media de servicio.

Ese vaivén convirtió la gestión bancaria en una carrera inútil desde la madrugada. Jubilados que esperan cobrar su pensión, trabajadores que no han podido recibir su salario y personas que necesitan depositar divisas para comprar combustible quedaron atrapados en una fila que no ofrece certeza ni respuesta. En una provincia golpeada por la crisis energética, cada corte de luz arrastra detrás una cadena de retrasos y humillaciones.

La presión es todavía mayor para quienes dependen de los tickets para comprar gasolina en dólares estadounidenses, porque vencen en 24 horas. Si el banco no abre a tiempo o no logra operar con normalidad, el trámite se pierde y el ciudadano vuelve a empezar desde cero, bajo las mismas carencias que el propio sistema le impone.

La escena también deja en evidencia la distancia entre la propaganda oficial y la realidad. Días antes, la ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Lilia Delgado Portal, aseguró en la Mesa Redonda que los bancos estaban listos para funcionar aun sin electricidad, gracias a inversiones en grupos electrógenos y sistemas fotovoltaicos. En Matanzas, sin embargo, los usuarios dicen no haber visto ni paneles solares ni plantas eléctricas sosteniendo el servicio.

Bandec respondió a la publicación y reconoció que presta servicios solo “en la medida de lo posible” bajo contingencia energética, aunque admitió que las interrupciones afectan su capacidad de operar. La entidad aseguró que varias sucursales de la provincia están en proceso de cambio hacia energía fotovoltaica, pero esa promesa choca con la realidad diaria de clientes que siguen haciendo cola sin garantía de atención.

El problema va más allá de una oficina cerrada. En Cuba, donde escasea el efectivo, la inflación castiga el salario y los pagos electrónicos fallan por la conectividad, un apagón no solo apaga las luces: paraliza trámites, bloquea ingresos y deja a la gente a merced de un sistema financiero débil, dependiente y mal preparado. La banca estatal, presentada como solución moderna por el régimen, termina atrapada en el mismo colapso que promete administrar.

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