Zhi Dong Zhang, conocido como “Brother Wang”, permanece detenido en Cuba tras ser señalado por Estados Unidos como uno de los grandes operadores del fentanilo en la región. El caso lo reveló El País, en medio de una trama criminal que atraviesa México, Centroamérica, Sudamérica, Europa y Asia.
De acuerdo con la información publicada, el ciudadano chino está acusado de mover miles de kilos de droga y de lavar al menos 20 millones de dólares. La DEA sostiene además que dirige desde 2016 una red vinculada al Cártel de Sinaloa y al Jalisco Nueva Generación, con base en Los Ángeles y Atlanta.
Brother Wang estaba bajo custodia en Ciudad de México desde el año pasado. Cuando ya se había preparado su extradición a Estados Unidos, se fugó en julio de una reclusión domiciliaria. Después intentó entrar a Rusia con un pasaporte falso y terminó en la isla, donde ahora quedó bajo detención.
Las autoridades mexicanas esperan que Cuba concluya su interrogatorio para enviarlo de regreso a México y luego concretar la extradición a Estados Unidos. El episodio deja al descubierto, una vez más, la utilidad que el régimen cubano puede encontrar al retener a un fugitivo de alto perfil mientras se mueve entre intereses policiales y políticos que poco tienen que ver con la transparencia o el Estado de derecho.
El trasfondo del caso es el avance del fentanilo, una droga que ha dejado miles de muertes en Estados Unidos en los últimos años y que se ha convertido en la principal sustancia presente en las sobredosis. Según datos citados en el reporte, en el año fiscal 2024 se incautaron aproximadamente 10 mil kilogramos en la frontera estadounidense, en su mayoría procedentes de México.

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