Cubanos lideran solicitudes de refugio en Brasil en 2025

La estampida cubana volvió a dejar una cifra difícil de maquillar: Brasil recibió 19,419 solicitudes de refugio de ciudadanos de la isla durante el primer semestre de 2025, según datos del Observatorio de las Migraciones citados por el consultor en temas migratorios Alexei Padilla Herrera. El número representa un aumento del 60.8% frente al mismo período de 2024, cuando se contabilizaron 7,610 peticiones menos.

El dato coloca a los cubanos por encima de los venezolanos, que sumaron 9,850 solicitudes en ese lapso. La comparación tiene peso político. Durante años, Venezuela fue una referencia regional de éxodo masivo bajo el socialismo. Ahora Cuba aparece en Brasil como la comunidad que más pide protección, una señal directa del desastre nacional provocado por el régimen castrista y de la pérdida de futuro dentro de la isla.

La presión migratoria cubana sobre Brasil ya venía marcando un cambio. En junio se conoció que las solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos habían superado por primera vez en 10 años a las de venezolanos, de acuerdo con datos divulgados por el Panel de Migración en Brasil, del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. En el primer trimestre de 2025, Brasil registró 9,467 pedidos de cubanos frente a 5,794 de venezolanos, según una publicación de Portalg1.

El salto confirma que Brasil dejó de ser un destino secundario para convertirse en una salida concreta para miles de cubanos atrapados entre la miseria económica, la asfixia política y el cierre de oportunidades reales dentro de su país. La crisis cubana empuja a familias enteras a buscar estabilidad fuera, incluso por rutas largas, inciertas y vulnerables. La dictadura puede intentar vender normalidad, pero las cifras migratorias la desmienten con más fuerza que cualquier discurso oficial.

El problema para los solicitantes aparece después de llegar. Entre enero y junio de 2025, el Comité Nacional para los Refugiados aprobó apenas dos expedientes de cubanos, rechazó nueve y archivó 10,965. La tasa de aceptación resulta mínima frente al volumen de personas que acuden a esa vía para regularizarse. Miles entran al país sudamericano con la expectativa de encontrar amparo legal, pero el sistema termina dejando a una parte considerable en una zona de incertidumbre administrativa.

Padilla Herrera señaló que el acceso a canales legales sigue siendo limitado mientras muchos cubanos llegan de manera irregular. En los últimos seis meses, el Consulado brasileño en La Habana otorgó 445 visas de reunificación familiar, 838 de visita, 109 para estudios y apenas 10 por trabajo. Esa última categoría resulta especialmente relevante porque permite obtener residencia permanente sin las restricciones del estatus de refugiado, pero ha sido concedida a muy pocos ciudadanos de la isla: 14 durante todo 2024 y solo cuatro en lo que va de 2025.

La diferencia entre la cantidad de solicitudes y las vías legales disponibles muestra el cuello de botella que enfrentan los migrantes cubanos. Para quienes huyen de la crisis, Brasil aparece como alternativa posible; para quienes necesitan regularizarse, el camino se estrecha rápidamente. El resultado es una población expuesta a demoras, trámites complicados, dificultades para insertarse en el empleo formal, barreras lingüísticas y situaciones de vulnerabilidad.

Las rutas de entrada también retratan la crudeza del fenómeno. Los cubanos llegan principalmente por la región Norte de Brasil, con pasos por Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Entre los puntos señalados están el municipio de Bonfim, en Roraima, en la frontera con Guyana, y la ciudad de Oiapoque, en Amapá, limítrofe con la Guayana Francesa. También se reportan entradas por la frontera con Surinam, dentro del territorio amapaense.

Ese movimiento no responde a una migración cómoda ni ordenada. Es la consecuencia de un país donde el régimen cerró las puertas de la prosperidad, destruyó el salario, vació el horizonte de los jóvenes y convirtió la salida en proyecto nacional. Las restricciones migratorias en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump también desviaron flujos hacia otros destinos, pero el origen del desangramiento está en Cuba: una crisis económica, política y social que empuja a la gente a cualquier ruta disponible.

Brasil recibe ahora una parte visible de ese éxodo. Las cifras del primer semestre de 2025 dejan a los cubanos al frente de las solicitudes de refugio y exhiben una contradicción brutal: miles piden protección, casi nadie la obtiene. En esa brecha quedan los rostros concretos de una nación expulsada por la dictadura y obligada a buscar, lejos de su tierra, lo que el castrismo le niega dentro de Cuba.

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