Apenas un mes después de la puesta en marcha de la tasa de cambio oficial flotante, el peso cubano ya muestra una nueva señal de debilidad frente al dólar. El economista Pedro Monreal afirmó en X que el CUP se ha devaluado 3,9% desde que comenzó a operar el mecanismo, un resultado que choca de frente con la promesa oficial de corregir las distorsiones cambiarias y devolverle capacidad de compra a la moneda nacional.
El régimen vendió la medida como una herramienta de ordenamiento económico y como un paso hacia la racionalidad financiera. En la práctica, el arranque ha sido pobre y ha dejado al descubierto un problema de fondo: la flotación nace en medio de inflación persistente, escasez de divisas y una brecha enorme entre el tipo de cambio oficial y el informal. Con ese terreno, el supuesto alivio para la economía cubana llegó desde el primer día con serias limitaciones.
Monreal también llamó la atención sobre la coincidencia temporal entre la nueva tasa y la aprobación de medidas extraordinarias asociadas al llamado “Estado de Guerra”, un contexto que añade más incertidumbre a un mercado ya castigado por la desconfianza y la ausencia de señales claras. Cuando el poder mezcla controles, anuncios de urgencia y parches monetarios, la población termina enfrentando más zozobra y menos certezas.
Este miércoles, el mercado informal reflejaba la misma presión sobre la moneda nacional: el dólar se cotizaba a 490 CUP, el euro a 535 CUP y el MLC a 410 CUP. El dato confirma que la economía cubana sigue atrapada entre la propaganda oficial y una realidad que castiga el salario, encarece la vida diaria y hunde todavía más la credibilidad del régimen en materia monetaria.

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