La Seguridad del Estado vuelve a detener a Ángel Cuza en La Habana

La Seguridad del Estado detuvo este martes al reportero independiente Ángel Cuza Alfonso en una unidad policial del municipio Playa, en La Habana, apenas 24 horas después de haber sido excarcelado de la prisión de Guanajay. La maniobra confirma el ensañamiento del régimen contra un periodista al que mantiene bajo vigilancia, hostigamiento y proceso penal, aunque lo hayan sacado de la cárcel por una puerta para volver a meterlo en la maquinaria represiva por otra.

La detención ocurrió durante una citación fijada para la 1:00 de la tarde en la Unidad de Tercera y 110. Según relató Ana Castillo, madre de su hija, al llegar salió un oficial de la Seguridad del Estado, el mismo que lo había amenazado el lunes en su casa. Le pidió el carné de identidad, lo llamó aparte y le ordenó acompañarlo. A ella le prohibieron entrar. Minutos después le dijeron que podía marcharse, mientras Cuza quedaba retenido sin explicación alguna.

El propio periodista había advertido, en un audio enviado antes de acudir a la unidad, que su salida de Guanajay no significaba libertad real. Explicó que seguía bajo proceso por el supuesto delito de portación de explosivos, un cargo sustentado en un casquillo de bala. También contó que los agentes le exigieron presentarse este martes para firmar un documento como parte del expediente en su contra. En esa misma denuncia afirmó que apenas habían pasado “ni 24 horas” de su excarcelación y ya estaban de nuevo presionándolo.

Cuza dijo además que los represores lo amenazaron con enviarlo a Matanzas preso “a la mínima”. Ese lenguaje resume el método del régimen: excarcelar, intimidar, condicionar y volver a castigar cuando conviene. No hay alivio, ni garantía, ni respeto elemental al debido proceso. Hay control político disfrazado de trámite judicial.

El historial del reportero explica por qué su caso no puede leerse como un episodio aislado. En noviembre de 2023 fue condenado a un año y seis meses de prisión por “desorden público” y salió en mayo de este año. Antes, en 2021, había cumplido ocho meses de cárcel por participar en una protesta pacífica en la calle Obispo, en apoyo al Movimiento San Isidro y al artista Luis Manuel Otero Alcántara. El aparato represivo le ha cerrado el paso una y otra vez por su ejercicio del periodismo y por su desacuerdo con la dictadura.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos denunció que el proceso penal contra Cuza constituye una violación de sus derechos y un ejemplo de la instrumentalización política del sistema penal en Cuba. La frase describe con precisión una práctica vieja del régimen: usar la ley como herramienta de castigo, no como garantía del ciudadano.

En otro punto de La Habana, el escritor Ángel Santiesteban Prats también fue detenido este martes y permanece en paradero desconocido. Su pareja, la periodista Camila Acosta, informó que una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria se lo llevó después de que agentes de la Seguridad del Estado lo interceptaran cuando intentaba salir de su vivienda.

Acosta contó que Santiesteban salió en la mañana en su moto para hacer unas gestiones masónicas y que un oficial empezó a seguirlo. Luego lo dejaron volver a casa, donde guardó la moto, subió por sus pertenencias y bajó con el carnet y algo de dinero. A través de cámaras de seguridad, dijo haber visto a varios agentes apostados en la zona antes de que llegara el carro policial. Vecinos y personas del lugar le confirmaron después el número del vehículo que se lo llevó.

La periodista aseguró que el escritor había conversado antes con un oficial de la Seguridad del Estado, pero sin recibir una justificación concreta. Le dijeron que estaba bajo un proceso investigativo por algo masónico, aunque no le entregaron acusación formal. También afirmó que no existe una orden judicial que le prohíba salir de la casa.

Acosta vinculó la detención con el operativo montado en La Habana por la jornada de la Marcha de las Antorchas, prevista para la noche del 27 de enero, muy cerca de la Universidad de La Habana donde viven. También mencionó un encuentro previsto para este miércoles relacionado con actividades de la misión diplomática estadounidense en La Habana. Hasta el momento de su declaración, no conocía el paradero de Santiesteban y temía que lo mantuvieran retenido durante horas en una unidad policial para interrogarlo.

Las dos detenciones dejan al desnudo el mismo patrón: vigilancia, amenazas, retención arbitraria y ausencia de información. El régimen castiga al reportero, persigue al escritor y convierte cada citación, cada patrulla y cada oficial de la Seguridad del Estado en parte de una misma política de intimidación contra voces incómodas.

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