El dólar volvió a ceder este martes en el mercado informal cubano y ya suma tres jornadas consecutivas de descenso, de acuerdo con el parte diario difundido por el medio independiente elTOQUE. La divisa estadounidense se mueve ahora en 440 pesos cubanos, diez menos que el día anterior, en una señal de vaivén que sigue marcando el pulso de la economía doméstica en la isla.
El euro permanece en 500 pesos cubanos por quinto día seguido, luego de alcanzar ese nivel el 14 de noviembre. La Moneda Libremente Convertible, en cambio, repuntó y regresó a 220 pesos después de la caída de la jornada previa, cuando había bajado a 215. El mercado paralelo sigue mostrando cambios bruscos, con una inestabilidad que se ha convertido en rutina para quienes dependen de esas tasas para comprar, vender o simplemente proteger el valor de sus ingresos.
La nueva caída del dólar llega mientras el régimen intensifica su campaña de hostigamiento contra elTOQUE, al que acusa de manipular la Tasa Representativa del Mercado Informal. Esa ofensiva encaja con el empeño oficial de desacreditar cualquier referencia que desnude la debilidad del peso cubano y la pérdida de confianza en las instituciones económicas del país.
En las últimas tres semanas, el mercado informal ha oscilado con fuerza. A finales de octubre, el dólar bajó de 485 a 410 pesos y el euro retrocedió de 540 a 450. Después, ambas divisas fueron recuperando terreno desde el 9 de noviembre, hasta que el dólar rompió esa tendencia el día 16. El euro, por su parte, se mantuvo en alza y logró estabilizarse en 500 pesos.
El movimiento ocurre en medio del anuncio del régimen sobre la futura creación de un “mercado cambiario oficial, ordenado y transparente”, una promesa que choca con la inflación persistente, la falta de divisas y la desconfianza acumulada en la gestión económica oficial. Mientras no haya efectivo suficiente ni conectividad bancaria estable, el mercado paralelo seguirá imponiendo su propia ley.
Desde 2022, el peso cubano arrastra una devaluación sostenida, apenas interrumpida por respiros breves que nunca revierten el deterioro de fondo. En la práctica, el bolsillo del cubano sigue sometido a una moneda que pierde valor, a una economía sin respaldo y a un régimen que responde con propaganda donde debería haber soluciones.

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