El euro rompe otro récord en el mercado informal cubano

El euro subió este jueves a 560 pesos cubanos en el mercado informal de Cuba y volvió a empujar al peso a un terreno más frágil. El dólar se mantuvo en 500 CUP por tercer día seguido, mientras la MLC bajó a 405, en un mercado que ya funciona como la referencia real para la vida diaria de millones de cubanos.

La nueva marca del euro importa porque confirma el derrumbe sostenido de la moneda nacional y la distancia cada vez mayor entre los precios que fija la calle y los salarios que paga el régimen. En una economía donde el salario en CUP pierde valor a diario, cada escalón que sube la divisa encarece la comida, el transporte y cualquier compra básica.

La caída de la MLC también deja una señal clara. Esa moneda, atada a tiendas estatales y cada vez menos útil para el consumidor, retrocedió de 408 a 405 y sigue perdiendo terreno frente a un mercado que ya no confía en su permanencia ni en su capacidad para resolver nada. La gente la castiga porque sabe que su uso está limitado y que su poder de compra se encoge dentro de una economía estrangulada.

El comportamiento de las divisas responde a una economía castigada por varios frentes al mismo tiempo. El Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba habla de una “extraña calma” en el mercado informal, pero esa aparente estabilidad viene marcada por la contracción del turismo, la parálisis productiva, la reducción de vuelos internacionales y las dificultades logísticas de las mipymes para importar. Menos actividad significa menos oferta, más presión sobre los precios y una moneda cubana cada vez más débil.

A eso se suma la crisis energética, agravada por la interrupción de los envíos de combustible desde Venezuela y México. Con la producción semiparalizada, el transporte colapsado y la importación de bienes más difícil, la escasez se profundiza y el mercado informal termina reflejando el desorden que el régimen no consigue contener. La inflación deja de ser un indicador técnico y se convierte en una carga diaria para la población.

El desajuste entre el tipo de cambio oficial y el informal muestra también la limitada capacidad del Estado para intervenir. El Segmento III mantiene una brecha de 36 pesos frente al mercado negro y no logra ponerse a tono con la realidad de la calle. Desde su creación en diciembre de 2025, esa flotación ascendente ha quedado por detrás del dólar y del euro, sin reservas líquidas ni instrumentos creíbles para recuperar confianza.

La consecuencia social es conocida, pero cada récord la vuelve más dura. Quienes cobran en CUP ven caer su poder adquisitivo, mientras las familias que reciben remesas en divisas sostienen una ventaja cada vez más marcada para acceder a alimentos y bienes esenciales. El euro en 560, el dólar en 500 y la MLC en descenso dibujan un país partido por la moneda, con una economía donde el régimen perdió el control y la población paga la factura completa.

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