Exiliados cubanos salieron este fin de semana a las calles de varias ciudades de Estados Unidos para exigir el fin del régimen y reclamar libertad para la isla, en una jornada marcada por actos en Kentucky, Florida y Miami, donde volvió a quedar claro que el destierro político sigue siendo una fuerza organizada contra La Habana.
En Louisville, Kentucky, el activista Henry Ponce encabezó una manifestación y una caravana de autos. Desde allí aseguró que entre los cubanos de esa comunidad hay esperanza de cambio después de las más recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre una caída cercana del régimen. Ponce sostuvo que la demanda común fue una sola: que Washington no otorgue privilegios a la dictadura y que la cúpula del sistema político en Cuba termine enfrentando justicia.
Los participantes en esa movilización pidieron elecciones libres y respeto a los derechos humanos, dos reclamos que el régimen ha cerrado durante décadas con censura, control político y represión. Ponce fue más lejos al describir al sistema de La Habana como el causante de la desgracia del pueblo cubano y al recordar que, aunque los exiliados viven libres, sus familias dentro de la isla siguen atrapadas bajo ese poder.
En Cape Coral, Florida, otra protesta reunió a cubanos que también exigieron el fin del comunismo y la libertad para Cuba. Allí participó José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba y expreso político, quien expresó apoyo a los manifestantes a través de sus redes sociales. La presencia de una figura como Ferrer subraya que el exilio y la oposición interna siguen conectados por la misma denuncia: un país donde la disidencia se castiga y la salida al exterior se convierte en la única válvula de escape para miles de familias.
Miami fue otro punto de esa jornada. El movimiento anticastrista 30 de noviembre convocó un acto frente al monumento a la Brigada 2506, en la Calle Ocho, donde Ángel de Fana, expreso político y líder de Plantados, afirmó que la lucha no termina hasta que Cuba sea completamente libre y todos los presos políticos sean excarcelados sin condiciones. Esa frase resume la continuidad de una causa que el régimen intenta desgastar con propaganda, pero que el exilio mantiene viva con presión pública y denuncia constante.
En esa protesta de Miami también se reclamó al régimen de La Habana una fe de vida de los detenidos tras el incidente de la lancha al norte de Villa Clara, que dejó cuatro muertos en el lugar y una quinta víctima días después. El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU pidió además que se informe sin demora el paradero de los cinco sobrevivientes y exigió detalles sobre la detención, el estado de salud, la autoridad que los custodia y cualquier traslado entre centros de detención o instituciones médicas.
La movilización del exilio en varias ciudades ocurre en medio de una crisis más honda dentro de Cuba y de expectativas crecientes sobre un cambio político. Las calles de Estados Unidos volvieron a convertirse en tribuna contra una dictadura que mantiene a la isla cerrada, empobrecida y vigilada, mientras familias enteras siguen pagando el costo de un sistema que no ofrece derechos ni certezas, solo control y desgaste.

Sé el primero en comentar