Líderes progresistas de más de 20 países cerraron en Bogotá un foro marcado por una condena frontal a Estados Unidos, al que acusaron de intensificar los ataques, las sanciones y las injerencias sobre América Latina y el Caribe. La reunión, celebrada en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería colombiana, convirtió la denuncia contra Washington en el eje político del encuentro.
En la clausura, el co-coordinador de la Internacional Progresista, David Adler, habló de una emergencia y describió lo que llamó la reactivación de una doctrina destinada a poner a la región bajo control exclusivo. La declaración final, leída por la diputada uruguaya Bettiana Díaz, cargó contra la combinación de sanciones financieras, bloqueos económicos, persecución judicial, injerencia electoral y acciones militares como herramientas de presión sobre los países latinoamericanos.
El documento puso a Cuba en el centro de esa denuncia al mencionar el recrudecimiento de las sanciones y el bloqueo económico contra la isla. También señaló las presiones y acciones militares de Estados Unidos contra Venezuela, incluida la operación en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y citó intervenciones en procesos políticos y económicos de Honduras y Argentina.
Los firmantes sostuvieron que estas maniobras responden a un mismo proyecto de dominación y advirtieron que la coyuntura internacional está marcada por el deterioro deliberado del derecho internacional y del principio de autodeterminación de los pueblos. La crítica quedó planteada como una condena al poder de Washington y a su capacidad para imponer castigos políticos, económicos y militares sobre gobiernos incómodos para su agenda.
El foro también incorporó una denuncia sobre violaciones a los derechos de los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, con referencia a la muerte en Mineápolis de un ciudadano estadounidense durante un operativo de agentes federales de inmigración. El caso fue presentado en medio de protestas por el uso de la fuerza, las detenciones y las deportaciones.
Durante el cierre, los participantes insistieron en que ningún país puede enfrentar por separado el peso del aparato político, financiero y militar de Estados Unidos. Por eso llamaron a articular un frente común de cooperación regional y solidaridad internacional, con coordinación diplomática, económica y política entre los países de América Latina y el Caribe.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, recibió en la Casa de Nariño a los asistentes al foro, mientras el Gobierno difundió imágenes del encuentro en X. La cita terminó con el anuncio de que la próxima reunión de ‘Nuestra América’ será en La Habana, en una secuencia que consolida a Cuba como escenario de convergencia para sectores de izquierda que siguen denunciando la presión de Washington sobre la región.
El encuentro reunió a más de un centenar de dirigentes políticos, parlamentarios y líderes sociales, entre ellos el exalcalde de Nueva York Bill de Blasio, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Francia, Clémence Guetté, el diputado español Gerardo Pisarello y el excandidato presidencial ecuatoriano Andrés Arauz.

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