Giménez advierte que las protestas de Morón se repetirán en Cuba

El congresista cubanoamericano Carlos Giménez cargó contra Miguel Díaz-Canel después de las protestas en Morón, Ciego de Ávila, y advirtió que lo ocurrido en ese municipio puede extenderse al resto del país. Su respuesta llegó tras el mensaje del gobernante sobre los disturbios, en medio de una isla sacudida por apagones, escasez y hartazgo social.

Giménez escribió que los “esbirros de la dictadura” han saqueado al pueblo cubano y acusó al régimen de incapacidad, abuso e inmensa corrupción. También dijo que lo sucedido en Morón “se seguirá replicando en todos los municipios de la isla”, una frase que conecta con el malestar acumulado en barrios donde la gente vive entre la falta de electricidad, la comida cada vez más cara y la ruina de los servicios básicos.

La reacción del legislador se produjo después de que Díaz-Canel intentara responder a las protestas con un discurso que mezcla reconocimiento del descontento y amenaza. El gobernante admitió que los apagones prolongados provocan malestar y llamó “legítimas” las quejas, pero dejó claro que no tolerará lo que su aparato llama violencia y vandalismo. En el lenguaje del régimen, esa línea suele anunciar más control que soluciones.

En Morón, vecinos salieron a la calle de noche con cacerolazos y gritos de “¡Libertad!” para denunciar los apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de la vida cotidiana. Los videos difundidos en redes mostraron a cubanos marchando por varias calles y llamando a otros a sumarse a la manifestación, mientras la tensión crecía en un país cansado de esperar respuestas que nunca llegan.

Durante la jornada también circularon reportes sobre un joven herido, presuntamente por un disparo policial, aunque ese dato no ha sido confirmado oficialmente. A eso se sumaron imágenes del incendio de la sede municipal del Partido Comunista de Cuba, donde manifestantes sacaron mobiliario y propaganda política para quemarlos en plena calle. La escena dice mucho más que cualquier comunicado oficial: el desgaste del control político ya se ve en la calle.

Mientras la prensa oficialista reduce el episodio a “hechos vandálicos” protagonizados por un grupo reducido, lo ocurrido en Morón refleja un país al límite. La protesta no nació de una consigna importada ni de una maniobra pasajera; salió del apagón, del hambre, de la inflación y del abandono que el régimen ha convertido en rutina. Por eso la advertencia de Giménez tiene peso: si el poder sigue apostando por la represión y el maquillaje, Morón puede repetirse en toda Cuba.

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