Hallan muerta a una joven trans en un edificio en ruinas de Centro Habana

El cuerpo de una joven trans de 29 años fue hallado este viernes en un edificio en derrumbe de la calle Sol, entre Villegas y Ejido, en Centro Habana, un caso que vuelve a mostrar el abandono extremo en que el régimen deja a quienes sobreviven sin techo en la Isla.

La víctima fue identificada como Gadir Eduardo, natural de Las Tunas, y vivía de manera irregular en el inmueble junto a otras personas sin vivienda. Vecinos del lugar descubrieron el cuerpo alrededor de las 3:00 de la tarde, después de percibir un fuerte olor en la zona, según reportó un colaborador presente en el sitio con identidad reservada por seguridad.

Testigos señalaron que la muerte habría ocurrido por ahorcamiento, aunque las autoridades mantenían abierta la investigación y, hasta ese momento, no habían confirmado las causas. La pareja de la joven no estaba en el lugar cuando se produjo el hallazgo, pero llegó más tarde y quedó bajo interrogatorio policial.

La escena condensa varias capas de la crisis cubana: edificios a punto de colapsar, personas obligadas a dormir en ruinas y una respuesta estatal que aparece tarde, cuando ya el desastre se impuso. En Centro Habana, el derrumbe no es solo de concreto; también lo es de la protección social que el régimen promete y no sostiene.

El caso golpea además a una población que carga con una vulnerabilidad particular. Las personas trans en Cuba siguen expuestas a discriminación y a menos respaldo real del que sugieren los discursos oficiales. Cuando esa exclusión se cruza con la pobreza, la falta de vivienda y la descomposición urbana, el riesgo se multiplica.

El suicidio sigue entre las principales causas de muerte en la Isla. El Anuario Estadístico de Salud de Cuba, con datos hasta 2023, reportó 1.671 muertes por lesiones autoinfligidas intencionalmente ese año, con 1.390 hombres y 281 mujeres. En ese mismo documento se señala que la tasa de mortalidad masculina por esa causa es 5,1 veces superior a la femenina.

La tragedia en Centro Habana también recuerda el peso de una crisis prolongada que ha deteriorado las condiciones de vida hasta niveles inhumanos. La escasez, los apagones, la falta de medicamentos y la precariedad de los servicios públicos forman el entorno donde casos como este se vuelven más frecuentes y más dolorosos.

En una ciudad donde abundan los inmuebles en ruinas y escasea la respuesta efectiva, la muerte de esta joven trans expone otra vez el costo humano del abandono estatal. El régimen sigue sin ofrecer una salida real para quienes viven al margen, atrapados entre la miseria, la calle y el desamparo.

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