La Habana suspende las clases tras el apagón masivo

La Habana suspendió este jueves las clases en todos los centros educativos, incluidos los círculos infantiles, después del apagón masivo que dejó a buena parte de Cuba a oscuras la noche anterior. La decisión muestra cómo la crisis eléctrica ya desbordó la rutina del hogar y alcanzó de lleno a las escuelas, a las familias y a la vida diaria de la capital.

La medida fue divulgada por Hola Habana, del oficialista Canal Habana, a partir de un comunicado de la Dirección General de Educación de la capital. El texto pidió a la comunidad educativa mantenerse atenta a las informaciones oficiales, una fórmula que en Cuba suele acompañar decisiones tomadas bajo presión, en medio de un sistema que responde tarde y administra la urgencia como si fuera normalidad.

Mientras La Habana cerraba las aulas, en Matanzas el oficialismo intentó contener la alarma sobre una posible suspensión docente. El periódico Girón afirmó que la dirección del sector desmintió “categóricamente” los rumores y aseguró que las autoridades habían aplicado estrategias para garantizar la continuidad del proceso docente. La diferencia entre una provincia y otra deja al descubierto la misma dependencia de fondo: la escuela cubana queda atada a la electricidad y a la capacidad del régimen para sostener lo que ya funciona al borde del colapso.

La suspensión en la capital llegó después de la salida inesperada de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, la mayor del país. Ese fallo arrastró al Sistema Electroenergético Nacional y dejó extensas zonas de Cuba sin servicio durante la noche del miércoles. En un país donde el apagón golpea el estudio, el trabajo, la comida y el descanso, una avería de ese tamaño no solo paraliza instalaciones: altera la vida de millones de personas y confirma la fragilidad de toda la estructura estatal.

La Empresa Eléctrica de La Habana informó que durante la madrugada comenzó el restablecimiento gradual del servicio en la capital. Según su parte más reciente, a las 5:28 a.m. se habían recuperado 20 subestaciones y 98 circuitos de distribución, con electricidad devuelta a 296,467 clientes, equivalentes al 34 % de los usuarios habaneros. También precisó que en la reconexión se priorizaron 37 hospitales y cinco sistemas de abasto de agua, una lista que dice más que cualquier consigna sobre el estado real de los servicios básicos en la isla.

El Ministerio de Energía y Minas aseguró además que a las 5:01 de la madrugada el Sistema Electroenergético Nacional volvió a quedar interconectado desde Guantánamo hasta Pinar del Río, aunque la incorporación de unidades de generación continuaba de manera gradual. Pese a esa reconexión, numerosas zonas del país seguían sin electricidad o con un servicio inestable. La crisis no se resuelve con partes oficiales ni con anuncios de recuperación parcial: sigue descargando su costo sobre la población, que vive entre la incertidumbre y la precariedad impuesta por un sistema incapaz de garantizar lo básico.

La suspensión de las clases en La Habana confirma otra vez el deterioro del país real. Cuando una falla en una termoeléctrica basta para vaciar las aulas y desordenar la vida familiar, la crisis ya dejó de ser un problema técnico. Es una muestra del agotamiento de un modelo que mantiene a Cuba atrapada en el apagón, la escasez y la improvisación permanente, mientras el régimen obliga a la población a adaptarse a la ruina como si fuera rutina.

La Habana suspendió las clases tras el apagón masivo que dejó a buena parte de Cuba sin servicio y volvió a golpear escuelas, familias y servicios básicos.[29][

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta