Vecinos de Ceballos, en Ciego de Ávila, salieron a las calles este lunes en la noche para protestar contra la crisis que aplasta a Cuba, en medio de apagones prolongados, escasez de alimentos y un deterioro sostenido de las condiciones de vida.
Un video difundido en redes sociales muestra a varias decenas de residentes del poblado haciendo cacerolazo y gritando consignas en plena vía pública. La protesta ocurrió de noche, cuando la falta de electricidad se vuelve una carga adicional para las familias y el apagón deja de ser una molestia para convertirse en rutina de encierro, incomodidad y enojo.
La inconformidad no se quedó en Ciego de Ávila. En Miramar, varios vecinos de La Habana también salieron a la calle para golpear calderos, mientras estudiantes de la Universidad de La Habana hicieron una sentada pacífica en la escalinata del centro. En apenas unas horas, distintos puntos del país dejaron la misma señal: el descontento ya no está contenido en un solo barrio ni en una sola ciudad.
Los últimos cuatro días han estado marcados por protestas espontáneas en varias zonas de la capital, empujadas por los apagones, la escasez de productos básicos y el deterioro del transporte, los servicios y el poder adquisitivo. Ceballos confirma que el malestar también brota fuera de La Habana y que la presión social se extiende por la isla con un alcance que el régimen no logra ocultar ni encauzar.
La escena en Ciego de Ávila deja al desnudo el fracaso político del régimen, incapaz de dar respuestas a una crisis que golpea a toda la población. Cuando el reclamo nace en un poblado del interior y se suma a otras protestas en la capital, el mensaje es claro: la gente está reaccionando frente a un país quebrado por la escasez, la ineficiencia y el abandono estatal.

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