El régimen de La Habana imputó a Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, integrantes del proyecto independiente El4tico, después de detenerlos el pasado viernes agentes de la Seguridad del Estado y efectivos policiales. La acusación marca un nuevo episodio de castigo contra voces que usan las redes para señalar la mala gestión y el deterioro cotidiano que vive el país.
Una fuente cercana a uno de los detenidos confirmó que el instructor penal informó a la familia que ambos serían procesados por propaganda contra el orden constitucional e instigación a delinquir. El expediente vuelve a poner sobre la mesa el mismo patrón represivo: convertir la crítica en delito y llevar al terreno penal cualquier expresión que incomode al poder.
El abogado Alain Espinosa, del centro de asesoramiento legal Cubalex, explicó que la figura de propaganda contra el orden constitucional puede llevar una sanción de 3 a 8 años en su modalidad agravada, debido al uso de medios de comunicación y tecnología de la información. También precisó que la instigación a delinquir contempla penas de 6 meses a un año, aunque el alcance final de la sanción puede variar según la interpretación de las autoridades.
La detención provocó una reacción inmediata en redes sociales y medios independientes bajo la etiqueta #TodosSomosElCuartico, que se extendió entre cubanos dentro de la Isla y en el exilio. La respuesta pública dejó claro que el caso no pasó inadvertido y que la persecución contra proyectos independientes sigue despertando rechazo dentro de una comunidad cada vez más cansada del acoso oficial.
Figuras de la cultura y el activismo se sumaron a las denuncias. Tania Bruguera y Danay Suárez llamaron a visibilizar lo ocurrido y a no normalizar la represión contra espacios independientes. Bruguera expresó su solidaridad con Ernesto Medina y Kamil Zayas, a quienes describió como creadores de un proyecto que, en poco tiempo, ganó reconocimiento por hablar con agudeza sobre la realidad cubana.
También se pronunciaron periodistas independientes como Leandro René Hernández Ibarra y el creador de contenido Kristoff Criollo, que convocaron a la ciudadanía a manifestar su inconformidad por todos los medios posibles. Amigos cercanos de los detenidos, entre ellos Denis Tallón y Luis Antonio Sánchez Díaz, resaltaron sus cualidades humanas y el papel de El4tico como punto de encuentro para el pensamiento crítico dentro y fuera de la Isla.
Tallón habló de encarcelamiento —o secuestro— de los integrantes del proyecto y recordó que conoce a Ernesto desde niño. Lo describió como un buen hijo, buen vecino, cristiano y padre de una niña pequeña. Sobre Kamil, afirmó que también es un excelente muchacho y que lo conoce desde la adolescencia. Sánchez Díaz fue directo: “Son jóvenes, no son delincuentes”.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos condenó la detención arbitraria de los dos jóvenes, que suman más de 60 mil seguidores en Instagram. La organización señaló que ambos denuncian pacíficamente, sin incitar a la violencia, una realidad marcada por apagones, hambre y miseria, y denunció que el arresto forma parte de una campaña de difamación y acoso psicológico contra ciudadanos que ejercen su derecho al disenso.
Cubalex también rechazó la detención y alertó sobre la espiral represiva del régimen, incapaz incluso de respetar su propio ordenamiento interno. La observación coincide con una práctica bien conocida en Cuba: cuando el poder se siente expuesto, responde con policías, instructores penales y cargos fabricados para disciplinar a quienes se atreven a hablar.
La embajada de Estados Unidos en La Habana se sumó a las condenas y difundió un mensaje de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Allí se calificó al régimen cubano de ilegítimo y se denunció que continúa con sus actos diarios de represión y abusos, al tiempo que se afirmó que Medina y Zayas fueron detenidos simplemente por denunciar la mala gestión económica de la dictadura.
El caso de El4tico deja al descubierto una costumbre vieja del castrismo: perseguir a quienes usan las redes para señalar el fracaso económico y la miseria cotidiana que el poder intenta ocultar. La imputación contra estos dos jóvenes confirma que el régimen sigue viendo la crítica como delito y la denuncia pública como una amenaza que debe ser aplastada.

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