ONG denuncian repunte represivo en Cuba tras la presión de EE.UU.

Amnistía Internacional y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos volvieron a colocar al régimen cubano bajo la lupa este viernes al denunciar una escalada represiva desde enero. Las organizaciones apuntaron a detenciones arbitrarias, vigilancia ilegal y la negación de derechos a ciudadanos y presos, en un cuadro que confirma el endurecimiento del control político en la isla.

Amnistía Internacional expresó su profunda preocupación por hechos que se suman al deterioro de la salud y de las condiciones de detención de varias personas encarceladas. Johanna Cilano, investigadora para el Caribe de la ONG, describió estas prácticas autoritarias como parte de un patrón sistemático para castigar y disuadir cualquier forma de disidencia. La denuncia retrata un aparato represivo que responde con más presión cuando siente amenazada su estabilidad.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en su informe mensual, reportó al menos 390 acciones represivas en enero, entre ellas 42 detenciones arbitrarias y 348 abusos. La propia organización vinculó ese repunte al nerviosismo del régimen tras la captura de Nicolás Maduro y al aumento de las restricciones y penurias que sigue cargando sobre la población. En la Cuba de hoy, cada tensión externa termina traduciéndose en más cerco interno.

Las denuncias también alcanzan a figuras concretas de la oposición y del activismo independiente. Amnistía Internacional mencionó las detenciones de Dagoberto Valdés y Yoandy Izquierdo, así como la vigilancia sobre opositores como Manuel Cuesta Morúa y Berta Soler. A finales de enero, otras ONG informaron operativos policiales para impedir que 10 opositores y periodistas independientes asistieran a un encuentro con el embajador de Estados Unidos en la isla, Mike Hammer.

La arremetida llegó además a los tribunales. En las últimas semanas se conocieron condenas contra personas consideradas presos por motivos políticos, entre ellas el periodista independiente y intelectual José Gabriel Berrenechea, sentenciado a seis años de cárcel, y el rapero crítico Fernando Almenares, sancionado a cinco años. El mensaje del régimen vuelve a ser el mismo: castigar, aislar y escarmentar a quien no se someta.

En una entrevista reciente con EFE, Cuesta Morúa dijo haber percibido una intensificación de la represión y la atribuyó al nerviosismo que ha provocado la captura de Maduro y al cambio geopolítico que, según advirtió, también pesa sobre Cuba. Las denuncias de estas ONG coinciden en el fondo: cuando el poder castrista se siente acorralado, aprieta más sobre la ciudadanía y convierte la represión en su primera respuesta.

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