Víctor Mesa Jr y Andy Ibáñez salieron rápido del limbo en el que quedaron tras pasar por waivers. Los dos peloteros cubanos encontraron nuevo destino en Grandes Ligas y volvieron a moverse dentro de un mercado que no espera por nadie.
El menor de los hermanos Mesa fue reclamado este viernes por los Rays de Tampa Bay, después de haber sido puesto en asignación el martes por los Marlins de Miami. El cambio lo deja otra vez en Florida y le da continuidad a una carrera que apenas comienza a buscar estabilidad en el máximo nivel.
Mesa Jr llegó a los Marlins como agente libre internacional en 2018, con un bono de un millón de dólares, y debutó el año pasado en Grandes Ligas. En 16 partidos con Miami bateó .188, con dos dobles, un jonrón y seis carreras impulsadas en 38 apariciones al plato. Esos números explican por qué terminó disponible y también por qué otro club decidió darle una nueva oportunidad.
Ibáñez también salió del golpe. Los Atléticos lo reclamaron después de que los Dodgers de Los Ángeles lo dejaran en libertad, y el nuevo equipo asumirá su salario. El jugador nacido en Isla de Pinos había quedado como agente libre luego de que los Tigres de Detroit no le ofrecieran contrato en la etapa de arbitraje.
Antes de ese giro, firmó con los Dodgers por 1.2 millones y declinó integrarse a la selección cubana para el Clásico Mundial de Béisbol, enfocado en los entrenamientos primaverales y en la próxima campaña. Su recorrido resume el precio que pagan muchos peloteros cubanos fuera del control del régimen: moverse de un uniforme a otro, pelear por minutos y defender su lugar en una liga donde la permanencia se gana cada día.

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