World2Fly recorta vuelos a La Habana por la crisis de combustible

World2Fly suspenderá durante tres meses y medio una de sus dos frecuencias semanales entre Madrid y La Habana por la falta de combustible en Cuba, un nuevo golpe a la conectividad con la isla y otra señal del desorden que arrastra la aviación comercial bajo el control del régimen. El recorte comenzará el 15 de marzo y se extenderá hasta el 5 de julio.

La aerolínea del grupo turístico español Iberostar explicó que la situación actual de Cuba, derivada del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, ha obligado a ajustar su operativa para garantizar la continuidad de sus vuelos. Antes de esta suspensión parcial, la compañía ya había empezado a repostar en Santo Domingo en el regreso desde La Habana, después de que las autoridades cubanas advirtieran sobre la falta de combustible de aviación en los aeropuertos internacionales del país.

La medida toca una ruta clave entre Europa y la capital cubana y deja al descubierto un problema que ya no se limita a la vida interna de la isla. Cuando una aerolínea tiene que reorganizar su recorrido para no quedar atrapada por la escasez, el daño del colapso energético se extiende al turismo, al transporte y a la entrada de divisas. Cuba vuelve a mostrar que ni siquiera puede sostener con normalidad una conexión aérea estable con uno de sus mercados más importantes.

Otras compañías que vuelan a Cuba han tenido que tomar medidas parecidas. Iberia y Air Europa también hacen una parada técnica en Santo Domingo en el viaje de regreso desde La Habana a Madrid, aunque por ahora mantienen sus frecuencias habituales. Iberia opera tres vuelos semanales y Air Europa seis, con la previsión de subir a un vuelo diario entre finales de junio y septiembre. La diferencia es que World2Fly sí decidió retirar temporalmente una de sus rutas, un paso más en la fragilidad del sistema aéreo cubano.

El cuadro es aún más grave si se mira el resto del mercado. Cuatro aerolíneas canadienses, procedentes del principal emisor de turistas a Cuba, y dos rusas, Rossiya y Nordwind, suspendieron sus vuelos al país. La señal es clara: la crisis de combustible está erosionando la conectividad internacional de la isla y golpeando uno de los pocos sectores que el régimen sigue vendiendo como salvavidas económico.

La situación descrita por la propia nota oficial también confirma el deterioro general del país. Los hospitales funcionan en servicios mínimos, el transporte público prácticamente ha desaparecido y el combustible permanece severamente racionado. Ese es el costo real de la gestión del régimen: una economía que se queda sin energía, un país que pierde capacidad de transporte y una población que paga cada fallo con más escasez y más encierro.

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