YouTube cerró el perfil donde la campaña oficialista Let Cuba Breathe difundía sus materiales propagandísticos, apenas días después de su presentación, según confirmaron sus organizadores y medios estatales. El golpe dejó a la iniciativa sin su ventana principal en una red social que el castrismo intentó usar para vender una versión edulcorada de la crisis cubana.
La campaña fue lanzada por el aparato de propaganda del régimen cubano como una supuesta recogida de testimonios sobre los “afectados por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos”. El guion es el de siempre: colocar a Washington como culpable único y esconder detrás de esa cortina las ineficiencias, el control político y el fracaso acumulado de la dictadura.
Con ese proyecto, el oficialismo buscó apelar al lenguaje humanitario para repetir su relato de siempre y captar simpatías dentro y fuera de la isla. La maniobra llegó en medio de una crisis económica grave y de una escasez de combustible que el propio régimen ha sido incapaz de resolver después de décadas de empobrecimiento y mala gestión.
La iniciativa nació además como respuesta a la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero, en la que se declaró una “emergencia nacional” respecto a Cuba. El texto de Washington consideró que las políticas y acciones de La Habana representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Tras el cierre en YouTube, los responsables de la campaña anunciaron que los videos seguirán en línea por Vimeo. El desvío confirma la obsesión del régimen por sostener su maquinaria de propaganda, incluso cuando pierde espacio en una plataforma que le cerró la puerta a una operación montada para reciclar victimismo y ocultar responsabilidades propias.

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