Buenas. Quiero mandar este mensaje directamente para la Dirección de Contrainteligencia Militar, el MINFAR y GAESA.
Me dirijo a ustedes porque, en los hechos, son quienes controlan ETECSA y, por tanto, quienes deberían responder por lo que ocurre dentro de su infraestructura.
Quiero contarles que en las últimas semanas me robaron la cuenta de WhatsApp. Mal. Y no fui el único. A varios amigos cercanos nos pasó lo mismo. Alguien agarró el código que llega por SMS y, de la nada, cuenta tomada, sin algún enlace raro, sin compartir nada con nadie, como por arte de magia. En un principio pensé en tarjeteros. Todos conocemos a los tarjeteros, personas que se dedican a copiar cuentas para cometer fraude, o sea, estafar. Pero cuando siempre les toca a los mismos, a los que deseamos un futuro mejor para Cuba y criticamos al gobierno, y para colmo, nos conocemos entre nosotros, uno empieza a cuestionarse. ¿Casualidad? ¿O será que le estamos molestando a alguien de arriba?
Después de investigar un poco, resulta que la única forma posible para que eso pase tan fácil y tan limpio es que alguien dentro de ETECSA esté pasando esos códigos. Ojo con esto, porque Texas es supuestamente un activo estratégico y la joya de la seguridad nacional. Pero si uno de sus trabajadores es capaz de comprometer la integridad de la empresa por 20 dólares, imagínate lo que puede hacer, por ejemplo, la gente de la CIA con dinero de verdad. Les recomiendo que investiguen a profundidad quién vio esos mensajes, quién los filtró y que, de paso, limpien la casa de una vez.
Porque ya sea que ocurra —a través de tarjetero o por orden superior directa—, estas violaciones tienen la necesidad de detenerse. Mira, ponte un pare.
Para concluir, decirles que no espero respuesta. De hecho, sé que no la tendré. Pero me gustaría creer que lo van a tomar en consideración. Porque mientras sigan robándonos las cuentas a los que pensamos diferente, solo están confirmando lo que todos ya sabemos. Que en este país alzar la voz tiene un precio y que ustedes están dispuestos a cobrarlo hasta el último mensaje.
Una cosa es que no quiten el WhatsApp, porque pueden hacerlo, pero no nos van a quitar la voz. Seguiremos hablando, cueste lo que cueste. Gracias por escuchar.
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