Cuba pagó caro su apuesta por el turismo, dice Daria Mitina

La crisis eléctrica de Cuba volvió a quedar expuesta tras las declaraciones de la dirigente comunista rusa Daria Mitina, quien señaló que la isla está pagando caro haber puesto el dinero en hoteles y turismo mientras dejaba rezagado el sistema energético.

Mitina habló de un “error fatal” y apuntó directamente a la distribución de las inversiones. Según dijo, el 32% del total fue a infraestructura turística y solo el 12% al sector energético. En un país hundido en apagones y dependencia externa, esa diferencia pesa sobre la vida diaria de millones de cubanos y confirma una prioridad política que favoreció la fachada por encima del servicio básico.

El comentario ruso importa porque pone en palabras una realidad que dentro de Cuba se siente a diario: el régimen sostuvo una apuesta diseñada para mostrar ingresos y movimiento en la industria turística, mientras la electricidad seguía al borde del colapso. El resultado es un país donde la economía no logra sostenerse y donde cada corte de luz golpea la casa, el trabajo, el transporte y la poca estabilidad que queda en pie.

Mitina también ubicó la crisis en un entorno de presión con Estados Unidos y habló de una posible confrontación dura. Desde esa lectura, advirtió que la fragilidad energética vuelve más vulnerable a la isla y sugirió que Cuba podría aliviar parte del problema con suministro desde China. Incluso mencionó la cifra de mil millones de dólares al año para obtener 2.000 megavatios de energía.

La dirigente rusa llevó el argumento al terreno geopolítico al preguntar si el escenario podría terminar en una especie de “Crisis de los Misiles de Cuba 2.0” y si Rusia estaría preparada para una confrontación así. Aunque no anunció ayuda concreta, dejó claro que La Habana depende cada vez más de apoyos externos para sostenerse.

Su valoración sobre el poder cubano también fue reveladora. Dijo que “el régimen cubano es bastante fuerte” y que los intentos de desestabilización mediante “revoluciones de colores” han fracasado. Esa frase, más allá de su simpatía ideológica, retrata a una dictadura que sobrevive blindada por su aparato político mientras la isla se apaga por dentro.

Lo que sale a la superficie es un modelo de gobierno que priorizó la vitrina turística y dejó caer la infraestructura que sostiene la vida real. La crisis energética cubana responde a esa decisión y hoy la paga la población con apagones, escasez y una economía cada vez más castigada por el mal gobierno.

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