El mercado informal de divisas en Cuba abrió este jueves con otra sacudida: el dólar y el euro volvieron a encarecerse y ratificaron la presión que arrastran desde inicios de 2026. A las 7:00 a.m., la moneda estadounidense se cotizaba en 475 CUP, cinco pesos por encima del día anterior, mientras el euro trepó a 515 CUP, también con un alza de cinco pesos y en su tercer día consecutivo de subida.
La MLC se mantuvo en 400 CUP, estable desde el viernes pasado. Esa inmovilidad, en medio de un mercado nervioso y una economía golpeada por la escasez de divisas, refuerza la fragilidad de una moneda que el régimen ha usado como soporte artificial de su política monetaria, aunque su valor real dentro del consumo cotidiano siga siendo limitado.
Los números publicados por elTOQUE muestran que el dólar y el euro quedaron otra vez al borde del techo previsto para enero por el Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba. Para el dólar, la proyección central rondaba los 465 CUP, con un rango de hasta 480; para el euro, la estimación llegaba a 505 CUP, con un máximo de 515. La realidad terminó empujando ambas divisas al extremo superior de esa escala, señal de un mercado sometido a presión y desconfianza.
Ese comportamiento responde a varios factores que se acumulan sin alivio. La oferta de divisas se redujo a finales de diciembre y todavía no se recupera. El congelamiento de fondos en bancos nacionales siguió castigando la confianza de la población. Y el Banco Central insiste en sostener la MLC como herramienta de manejo monetario, aunque termine emitiendo pesos sin respaldo suficiente para comprar una moneda que casi nadie quiere atesorar.
Durante diciembre, la MLC fue la divisa que más se revalorizó en el mercado informal, con un salto de 40.3 %, por encima del 39 % del mes anterior. Para los analistas del OMFi, ese movimiento confirma una intervención deliberada del Banco Central, que estaría fabricando un premio artificial para una moneda de uso restringido a una red limitada de tiendas y con escasa aceptación como medio de pago. Esa apuesta solo añade más presión inflacionaria a una economía ya devastada.
El cuadro también dejó al desnudo la torpeza del oficialismo. La tasa oficial aplicada a finales de diciembre terminó pareciéndose demasiado a la que por meses publicó elTOQUE, medio al que el régimen atacó con furia, acusándolo de manipular el mercado y crear alarma. La copia práctica de esa referencia terminó por exhibir la debilidad de la política económica estatal y la dependencia del mercado informal que tanto intentó negar.
En el fondo, el alza de las divisas refleja un país que no genera dólares reales, vive con el turismo en caída y depende de una estructura financiera cada vez más frágil. El deterioro institucional, la desconfianza en las autoridades económicas y la inestabilidad regional, con Venezuela como pieza clave del sostén cubano, agravan una crisis que el régimen no logra contener. Cada nueva subida en el mercado informal confirma lo mismo: el peso cubano sigue perdiendo terreno y el sistema económico oficial continúa sin credibilidad.

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