El Movimiento Cubano de Militares Objetores de Conciencia, encabezado por el general de brigada retirado Rafael del Pino, colocó otra vez a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior frente al papel que el régimen les ha asignado durante años: sostener por la fuerza un poder que se apoya en el control político y en la intimidación a la población.
En un pronunciamiento titulado Es hora de definiciones, difundido por Cuba Siglo 21, el grupo llamó a los militares cubanos a negarse a cumplir órdenes de represión contra la población civil si vuelve a estallar una protesta. El mensaje apunta a la estructura armada del sistema y denuncia que la soberanía nacional ha sido secuestrada por una élite ligada al conglomerado militar-empresarial GAESA.
El documento describe a esa cúpula como una oligarquía que controla sectores estratégicos de la economía y actúa contra los intereses del país. Desde esa posición, el llamado insiste en una idea que el poder cubano intenta borrar: los uniformados juraron defender a la nación, no a una cúpula política ni a un aparato económico montado sobre las instituciones armadas.
La exhortación sube el tono cuando plantea que, si reciben órdenes de masacrar a ciudadanos indefensos, los militares deben volver sus armas contra quienes den esas órdenes y contra quienes se presten a ejecutarlas. El texto acusa de usurpadores a los que han convertido a las fuerzas armadas en instrumento de castigo político y advierte que quienes agredan al pueblo quedarán marcados como traidores a la patria, a la soberanía y a la independencia.
El pronunciamiento también menciona un posible escenario de intervención extranjera si el régimen responde con violencia a nuevas manifestaciones. En esa hipótesis, el MOC afirma que tendería la mano a fuerzas internacionales que actuaran para proteger a la población, en una referencia histórica a la intervención estadounidense de 1898.
El cierre del mensaje deja clara la intención política del exilio militar: ha llegado la hora de las definiciones. El llamado busca quebrar la obediencia ciega que sostiene al aparato represivo y empujar a las FAR y al MININT a escoger entre la nación y una élite que ha convertido la represión en método de gobierno.

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