Orlando Gutiérrez-Boronat pidió ante la Comisión de la ciudad de Miami que esa urbe empiece a planificar y organizarse para una eventual transición democrática en Cuba, en una intervención que volvió a poner al exilio cubano y a la política local de Miami sobre una misma mesa: la salida del régimen no se improvisa.
El secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana explicó que habló ante las autoridades municipales sobre la necesidad de preparar estructuras y vínculos que permitan acompañar un cambio político en la Isla. En un audio enviado después de su comparecencia, insistió en que la relación histórica, humana y política entre Miami y Cuba obliga a anticipar ese momento con seriedad.
También defendió la idea de recuperar la tradición de gobiernos municipales con autonomía que existía en Cuba antes de 1959. A su juicio, una ciudad libre como Miami puede servir de referencia para esa etapa, mientras dentro de la Isla el régimen mantiene cerrado cualquier camino real de transición y sigue sosteniendo el poder con control político absoluto.
La intervención llegó apenas diez días después de la presentación en Miami del llamado “Acuerdo de Liberación”, impulsado por la Asamblea de la Resistencia Cubana y el grupo Pasos de Cambio, encabezado por Rosa María Payá. Esa propuesta plantea una hoja de ruta para Cuba con reunificación nacional, desmilitarización y reformas institucionales.
En esa misma línea, Gutiérrez-Boronat había reclamado libertad inmediata y el fin de la dictadura, con la restitución de los derechos y libertades del pueblo cubano. El mensaje deja claro que el exilio organizado busca articular una salida política para Cuba mientras el régimen insiste en sostener un modelo agotado, marcado por la censura y el monopolio del poder.
La discusión importa porque Miami sigue siendo uno de los centros más visibles de la causa cubana fuera de la Isla. Allí conviven memoria, influencia política y capacidad organizativa en una comunidad marcada por la represión, el destierro y la fractura familiar que dejó el castrismo. Preparar una transición desde ese espacio significa asumir que la caída del régimen requiere instituciones, coordinación y una visión clara de país para evitar otro vacío de poder.

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