La Aduana General de la República informó la detección de marihuana escondida dentro de productos alimenticios en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, en una operación que el propio aparato oficial presentó como parte del combate al narcotráfico en la entrada principal del país.
Según explicó en redes sociales Wiliam Pérez González, vicejefe primero de la institución, la droga venía camuflada entre cajas de cereales y otros alimentos. El funcionario aseguró que el hallazgo fue resultado del trabajo conjunto entre la Aduana y el Órgano Antidrogas del Ministerio del Interior, dos piezas del mismo entramado represivo que intenta exhibir control en medio del deterioro institucional del régimen.
La Aduana también difundió el caso en su perfil oficial de Facebook, donde lo presentó como una acción de prevención y enfrentamiento al tráfico internacional de drogas en puntos de entrada al país. Sin embargo, la propia comunicación oficial dejó vacíos esenciales: no precisó el origen ni el destino del cargamento, tampoco aclaró si hubo detenidos.
Entre las imágenes divulgadas se observan productos como refrescos instantáneos de la marca Zuko y harina para hacer hotcake o panqueques, ambos comercializados en México. En una de las fotos aparece además una etiqueta de equipaje con las primeras letras de “México”, un detalle que refuerza la sospecha de que el envío o la persona involucrada llegó desde ese país.
El aeropuerto habanero sigue siendo una puerta vulnerable para este tipo de maniobras, algo que el régimen admite de forma indirecta cada vez que anuncia un decomiso. La proliferación de estas operaciones encaja con la crisis económica, el desorden en los controles y el crecimiento del mercado ilegal dentro y fuera de la isla, donde el contrabando encuentra terreno fértil.
El caso aparece además pocos días después de otra operación de drogas detectada por la Aduana en un vuelo procedente de Panamá, cuando encontraron cerca de un kilogramo de cocaína oculta y mezclada dentro de pomos de cremas, junto con café y alimentos. La repetición de estos decomisos confirma que el problema está lejos de ser aislado y que la frontera aérea cubana se ha convertido en un punto caliente para el tráfico internacional.

Sé el primero en comentar