El gobierno mexicano anunció que enviará ayuda humanitaria a Cuba esta semana y que seguirá buscando por la vía diplomática cómo retomar las entregas de petróleo a la isla, golpeada por la escasez de combustible y las restricciones que ha impulsado Estados Unidos. El mensaje deja claro que, pese a la presión de Washington, Ciudad de México pretende sostener una línea de respaldo político y material al régimen cubano.
Durante una gira por Sonora, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la asistencia será coordinada por la Secretaría de Marina e incluirá alimentos y otros productos básicos. La fórmula repite el esquema de apoyo que el castrismo presenta como alivio humanitario mientras el país sigue atrapado en una crisis que el propio sistema no resuelve ni quiere enfrentar de fondo.
Sheinbaum afirmó que su gobierno trabaja “por todas las vías diplomáticas” para mantener el envío de petróleo, al que calificó como una ayuda humanitaria fundamental para la isla. También precisó que no conversó directamente con Donald Trump sobre ese asunto y que el tema fue tratado por la Secretaría de Relaciones Exteriores en un diálogo entre Juan Ramón de la Fuente y Marco Rubio.
El episodio confirma la fragilidad del abastecimiento energético cubano y la dependencia que el régimen ha acumulado tras el declive de los envíos venezolanos. México se ha convertido en el principal suministrador de petróleo a la isla, con exportaciones que superan los 1.106 millones de dólares en los primeros 13 meses del gobierno de Sheinbaum.
La reacción de Washington volvió a tensar el tablero. Trump aseguró que pidió a Sheinbaum frenar el envío de petróleo a Cuba y sostuvo que ella aceptó, mientras el canciller mexicano defendió ante diputados oficialistas que su país no frenará la ayuda humanitaria donde sea requerida. En la práctica, México intenta moverse entre la presión estadounidense y la protección a un régimen cubano que depende cada vez más de apoyos externos para sostenerse.

Sé el primero en comentar