El régimen de Miguel Díaz-Canel volvió a usar el aparato penal contra la expresión crítica. En Holguín, la fiscalía provincial impuso prisión provisional a Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, dos jóvenes creadores de contenido vinculados al proyecto audiovisual independiente El4tico, tras acusarlos de “propaganda contra el orden constitucional”.
La medida llega después de su detención la semana pasada y confirma el patrón represivo que castiga a quienes usan las redes para desmontar el relato oficial. Según el comunicado de la fiscalía, difundido en Facebook, los jóvenes habrían incitado a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior a cambiar el orden constitucional y, además, habrían difamado a instituciones políticas y sociales del país.
La acusación revela hasta dónde llega la intolerancia del régimen frente a cualquier voz independiente. Medina y Zayas empleaban sus plataformas para cuestionar la realidad cubana y denunciar la crisis que golpea a la isla, una postura que el poder responde con cárcel, decomiso de equipos y expediente penal, no con debate ni garantías.
La denuncia de su detención provocó reacciones de organizaciones de derechos humanos, de la Sociedad Interamericana de Prensa y de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos. Amnistía Internacional también alertó sobre una escalada de detenciones arbitrarias, vigilancia ilegal y acoso contra familiares de presos de conciencia en Cuba, aunque sin referirse de manera específica a este caso.
Tras el arresto, agentes de la Seguridad del Estado y policías irrumpieron en las viviendas de los comunicadores en el reparto Piedra Blanca, entre las 6 y las 7 de la mañana. En el operativo se llevaron computadoras, teléfonos, cámaras y otros medios de trabajo, en una práctica que ya forma parte del manual represivo del régimen: entrar de madrugada, confiscar, intimidar y dejar al detenido aislado bajo control de la policía política.
Los dos fueron trasladados a la sede de Instrucción Penal de Holguín, conocida como “Todo el mundo canta”, un lugar señalado por denuncias de torturas, interrogatorios violentos y tratos degradantes. La fiscalía, por su parte, dijo que sigue realizando diligencias para reunir pruebas y concluir el proceso, mientras la dictadura insiste en negar la existencia de presos políticos y presenta a sus críticos como “mercenarios” al servicio de Estados Unidos.
En medio de esa ofensiva, Kamil Zayas dejó un mensaje programado para ser publicado si era arrestado. En el texto habló de una mordaza temporal, calificó su detención como arbitraria, cobarde y previsible, y exigió respeto al debido proceso, información sobre su estado de salud y su liberación sin condiciones. “No he cometido crimen alguno más que el de pensar con cabeza propia”, escribió.
El4tico, el proyecto que ambos integran, cuenta con 118.000 seguidores en Instagram y se define como un espacio independiente dedicado al análisis y la crítica sociopolítica. Su alcance explica por qué el régimen los ve como una amenaza: porque en Cuba la censura no se limita a silenciar a opositores tradicionales, también persigue a quienes rompen el cerco informativo desde las redes y exponen la decadencia del sistema.

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