Veo, veo.
Veo a mucha gente de izquierda repitiendo como papagayo la estupidez garrafal de que el pueblo cubano resiste por voluntad. Y disculpa que sea tan directo, pero si celebras el socialismo, celebras mi desgracia.
Ahí estás tú, aficionado, afirmando que Cuba es un ejemplo histórico de soberanía, resistencia y libertad. No, señor, ¿de qué carajo me estás hablando? Todo esto es parte de un circulito más pequeño de personas que necesitaban una historia fantástica para vender como narrativa oficial. Se inventaron entonces el chisme ese del cubano revolucionario, que eso es un tema que hablaremos después.
Te advierto que ni el PCC ni la cúpula de dirigentes presentan los intereses reales del pueblo, pero bueno, esa es mi opinión, la de alguien que vive aquí y no encuentra esa alegría de ser cubano en ninguna parte.
Porque un gobierno que venía podrido desde un principio terminó por arrebatarnos todo: las ganas, el coraje, la tierra, la esperanza, el pensamiento, y todo esto a nombre del socialismo, ese mismo que te veo defendiendo tan afanosamente.
Entiende que siento confusión entonces cuando te veo ahí, tan pálido, tan hidratado, tan bien nutrido, hablando sobre realidades que no dominas. No repitas mierda viejo, que luego el mundo piensa que es cierto que aquí estamos contentos con la miseria y la represión.
Lo más real que te puedo decir hoy es que ni a Trump, ni a Miguel, ni a Putin, ni a los extraterrestres les importamos un carajo nosotros, los que luego nos vemos obligados a resistir.
Entre sanciones extremas, las internas, deudas, corrupción y demás placeres pertenecientes a la política, nos están matando de a poco. Han convertido la isla en un campo de concentración con vistas al mar, posiblemente el genocidio más lento de la historia.
Entonces, ¿de qué resistencia me hablas? ¿De saber pasar hambre? ¿De no dormir pensando en qué carajos vas a comer mi niño mañana? Resistencia mis nalgas, que no tengo.
Lo que estamos es forzados a la supervivencia, a la humillación diaria y a la muerte lenta.
Como me dijo alguien muy coherente una vez, el socialismo en Cuba nunca fue el fin, fue la herramienta que sostuvo la dictadura, porque es eso, una herramienta más de control.
Si tanto te gusta la resistencia moral, ven a pasar un mes sin corriente, sin comida decente y con miedo a abrir la boca. Ahí veremos cuánto dura entonces tu romanticismo de escritorio.
Resistir no es aguantar mierda por ideología, es levantarse un día y decir basta, aunque te cueste la vida. Hasta que eso pase, guárdate tu ejemplo histórico, porque aquí no resistimos, agonizamos. Y punto.
Sigue El4tico en Opinión Cubana.
Ver video en Facebook

Sé el primero en comentar