Opositores en Cuba reaccionan a emergencia nacional decretada por Trump

Diversos actores de la oposición y de la sociedad civil independiente en Cuba se pronunciaron este viernes sobre el más reciente anuncio de la Casa Blanca relacionado con la política de Estados Unidos hacia La Habana, formalizado mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald J. Trump, que declara una emergencia nacional vinculada a la conducta internacional del régimen cubano.

De acuerdo con el texto oficial, la medida se sustenta en la consideración de que el Gobierno de Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para los intereses y la seguridad de Estados Unidos, debido a sus alianzas estratégicas y a su actuación regional. La orden contempla un endurecimiento del marco de sanciones ya existente, incluyendo mecanismos de presión dirigidos a limitar el acceso del régimen a recursos energéticos provenientes del exterior.

La Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) expresó públicamente su respaldo a la decisión de Washington. En un comunicado, la organización reiteró su caracterización del sistema político cubano como un enemigo directo de la ciudadanía, al que responsabiliza de la represión interna y de la inestabilidad que, a su juicio, se proyecta más allá de las fronteras de la isla.

La organización sostuvo que las restricciones dirigidas a los suministros energéticos del régimen buscan reducir su capacidad de maniobra en un contexto de creciente malestar social dentro de la isla, y advirtió que los gobiernos que respalden a La Habana deben asumir responsabilidades políticas por sostener a una dictadura.

Desde una posición más cautelosa, el opositor Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), señaló que cualquier acción internacional sobre Cuba debe evaluarse en función de su impacto real sobre la población. En declaraciones a Martí Noticias, subrayó que no toda presión externa garantiza una mayor participación ciudadana en los procesos de cambio político.

Cuesta Morúa consideró que un endurecimiento de las sanciones podría agravar las condiciones de vida de los cubanos sin afectar de manera decisiva a la cúpula gobernante, que —según afirmó— ha demostrado históricamente capacidad para adaptarse y preservar el poder a costa de la sociedad.

Por su parte, Berta Soler, líder del movimiento Damas de Blanco, valoró de forma positiva la decisión estadounidense. En conversación con Radio Martí, insistió en que el discurso oficial del régimen sobre un supuesto “bloqueo total” no se corresponde con la realidad y opinó que las nuevas medidas podrían modificar el equilibrio interno del poder.

Soler denunció que los recursos energéticos obtenidos por el Gobierno cubano a través de alianzas externas no han sido destinados a aliviar las necesidades de la población, sino a sostener la estructura del régimen. A su juicio, una mayor presión internacional podría obligar a La Habana a utilizar reservas financieras hasta ahora protegidas, abriendo un escenario de cambio político.

La activista concluyó que, pese a la incertidumbre, existen motivos para pensar en la posibilidad de una transición democrática en el mediano plazo, siempre que las decisiones externas no pierdan de vista la situación real del pueblo cubano.

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