El mercado informal de divisas en Cuba abrió este martes sin sobresaltos. Después de varios días de tensión cambiaria, el dólar siguió en 440 pesos cubanos, el euro en 480 y la MLC en 350, el nivel más alto que ha alcanzado hasta ahora. La aparente calma no borra el trasfondo: una economía asfixiada por la escasez, la desconfianza y la ausencia de soluciones reales del régimen.
Los datos actualizados por el observatorio independiente elTOQUE muestran una pausa momentánea en las cotizaciones, pero no un alivio para el cubano de a pie. La estabilidad de esta jornada llega después del repunte de la MLC, que el lunes rompió su récord histórico y consolidó su papel como refugio frente a la caída del peso cubano. En la práctica, la calle sigue buscando divisas donde pueda, porque el sistema oficial no ofrece ni respaldo ni liquidez.
La tasa flotante anunciada por el Banco Central de Cuba tampoco ha movido la aguja en el mercado real. La población continúa operando fuera de los canales estatales porque no confía en los precios oficiales ni en la disponibilidad de efectivo. El control del régimen sobre el acceso a las monedas fuertes ha empujado a más cubanos a depender del mercado informal, donde se fijan de verdad las referencias que golpean salarios, remesas y consumo.
En vísperas de fin de año, el ambiente sigue cargado de incertidumbre. La demanda de dólares y euros permanece alta, mientras la falta de liquidez y las restricciones para comprar divisas sostienen la presión sobre el peso y alimentan el uso de la MLC. La quietud de este martes luce más como una pausa tensa que como una señal de estabilidad. El mercado sigue a la espera de nuevos movimientos, y Cuba, atrapada en la misma ruina monetaria, también.

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