Varias misiones diplomáticas y empresas extranjeras con sede en La Habana han comenzado a revisar y ajustar sus planes de evacuación y contingencia ante una intensificación de la tensión geopolítica en el Caribe y el deterioro de las condiciones internas en Cuba. Estas acciones responden a un entorno marcado por la crisis energética, escasez de combustibles y la presión de Estados Unidos, que ha fortalecido su postura contra el régimen de Miguel Díaz-Canel en los últimos días.
Según fuentes diplomáticas citadas por la agencia EFE, cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos están actualizando sus registros de ciudadanos residentes en la isla, a veces contactándolos individualmente para verificar datos de contacto y situación migratoria, como parte de la preparación ante escenarios de emergencia.
Además de revisar listados, algunas representaciones han comenzado a provisionarse con suministros básicos para poder soportar periodos prolongados sin electricidad, combustible o agua, en respuesta a la creciente falla de servicios básicos dentro del país y la expectativa de que estos problemas puedan agravarse.
La agencia EFE también recoge que empresas internacionales han replanteado con sus casas matrices el futuro de sus operaciones en Cuba. La razón principal es doble: por un lado, la preocupación por una posible intervención militar estadounidense, aunque sea limitada o “quirúrgica”, y por otro, el impacto negativo del colapso económico cubano sobre la logística y la producción empresarial.
Firmas consultadas en privado, según las fuentes, han señalado que cuentan con reservas de carburante para mantener actividades manufactureras pero advierten que, si se interrumpen completamente los suministros de crudo desde aliados como Venezuela y México, mantener la producción se volvería insostenible.
Un caso citado por medios es el de la multinacional británica Unilever, que habría retirado a las familias de su personal extranjero en la isla como medida preventiva ante la incertidumbre. Aunque la empresa no ha emitido un comunicado oficial sobre este movimiento, varias fuentes lo han confirmado de forma reservada a EFE.
Este reajuste de estrategias de embajadas y empresas ocurre en medio de un contexto general de alarma internacional. La combinación de crisis energética crónica —que ha provocado prolongados apagones en varias provincias según informes independientes— y la intensificación de sanciones y advertencias de Estados Unidos han elevado el nivel de alerta entre los actores extranjeros presentes en Cuba.

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