Este viernes 13 de febrero se declaró un incendio en la Refinería Ñico López, en La Habana, que levantó una columna de humo negro visible sobre la bahía y movilizó a los bomberos de la capital. Las autoridades del Ministerio de Energía y Minas informaron que el fuego, que comenzó en un almacén de la instalación, fue controlado en poco tiempo y no dejó heridos ni fallecidos, y que se investiga su origen.
Según el director de la refinería, el foco del fuego estuvo en un depósito con aditivos químicos que ya no se usaban y las llamas no alcanzaron los tanques de combustible ni se propagaron a otras áreas críticas. Tras el siniestro, la planta continuó operando con normalidad.
La Ñico López es una de las tres refinerías de Cuba y una de las más antiguas del país, nacionalizada en 1960. Ha sido señalada en el pasado por su precariedad técnica y su ubicación cercana a zonas densamente pobladas, lo que aumenta la preocupación por riesgos industriales y medioambientales.
Este incidente ocurre en medio de una crisis energética profunda que afecta a la isla desde mediados de 2024. Las restricciones impuestas por Estados Unidos a las importaciones de petróleo, el corte de suministros desde Venezuela y la escasez de divisas han reducido drásticamente la disponibilidad de combustibles, generando apagones, limitaciones en transporte y ajustes en servicios públicos.

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