En una operación sorpresa, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestaron en Las Vegas, Nevada, a Jorge Javier Rodríguez Cabrera, exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y cercano colaborador de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo”, nieto del exmandatario Raúl Castro.
El arresto ocurrió el pasado lunes y fue confirmado por fuentes vinculadas al Centro de Detención del Sur de Nevada, donde Rodríguez Cabrera permanece bajo custodia federal. Aunque las autoridades no han divulgado aún los cargos específicos, varias fuentes en medios del exilio coinciden en que enfrenta un proceso de deportación acelerada. La medida podría derivar en su inminente expulsión hacia Cuba, salvo que logre convencer a un juez de inmigración de que corre riesgo real de persecución.
Rodríguez Cabrera ingresó a Estados Unidos en 2022 junto a su familia, solicitando asilo político. Meses después fundó la empresa Gran Azul LLC, con sede en Nevada y operaciones en varias ciudades del país, dedicada al envío de remesas, paquetería, servicios turísticos y logística hacia la isla. Influencers y artistas de la comunidad cubana en el exterior promocionaron su negocio, sin reparar en su pasado diplomático ni en sus nexos con el círculo íntimo del poder cubano.
Fotografías oficiales de 2015 lo muestran participando en visitas protocolares a Estados Unidos junto a “El Cangrejo” y otros representantes del régimen, lo que pone en entredicho su alegato de persecución política. Su caso ha desatado un vendaval de críticas en el exilio. El presentador Alexander Otaola lo denunció como “el amigo del Cangrejo” y cuestionó el blanqueo de capital político en territorio estadounidense.
En paralelo, ICE ha intensificado su ofensiva contra antiguos cuadros de regímenes autoritarios que buscan refugio en Estados Unidos bajo argumentos cuestionables. Hace pocas semanas, otro exfuncionario cubano, Daniel Morejón García —presunto oficial del Ministerio del Interior— fue arrestado en Miami acusado de fraude documental y de activar brigadas represivas contra manifestantes durante el estallido social de 2021.
La detención de Rodríguez Cabrera podría marcar un nuevo precedente. De confirmarse sus vínculos con estructuras represivas del Estado cubano, su caso se sumaría a una lista creciente de figuras vinculadas al aparato de seguridad que buscan instalarse en suelo norteamericano mientras en la isla se mantienen en pie los mismos mecanismos de control que antes defendían.
Por ahora, la suerte de Rodríguez Cabrera dependerá del curso de los procedimientos migratorios. Pero su caída evidencia que el olvido no alcanza a todos, y que incluso tras el escaparate empresarial del exilio, la historia y los vínculos con el poder pesan.

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