Estados Unidos ha puesto en marcha un amplio despliegue militar en Latinoamérica y el Caribe, con el envío de más de 4.000 marines en el marco de una estrategia reforzada contra los cárteles de la droga, confirmaron a CNN dos altos funcionarios de defensa.
La operación involucra al Grupo Anfibio de Combate Iwo Jima (ARG) y a la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), junto a un submarino nuclear de ataque, aviones de patrulla P8 Poseidon, destructores y un crucero lanzamisiles, bajo la coordinación del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM). La Marina confirmó la partida del buque insignia USS Iwo Jima, acompañado del USS Fort Lauderdale y el USS San Antonio, aunque no especificó su destino final.
Fuentes militares señalaron que la movilización constituye sobre todo un gesto de fuerza y disuasión, aunque otorga a la administración de Donald Trump un amplio margen para ordenar operaciones directas contra organizaciones del narcotráfico catalogadas como “narco-terroristas”, entre ellas el Cártel de Sinaloa, el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles.
Algunos analistas expresaron dudas sobre la idoneidad de los marines para misiones de interdicción, ya que no reciben un entrenamiento específico en ese campo y tendrían que apoyarse en la Guardia Costera. Sin embargo, representantes del Cuerpo de Marines afirmaron que la MEU está lista para adaptarse y cumplir con cualquier orden legal.
El despliegue, que se extendería por varios meses, coincide con el endurecimiento de la política de seguridad de Trump, quien ha prometido “librar una guerra” contra los cárteles, a los que acusa de constituir una amenaza directa para la seguridad nacional. En esa misma línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenó disponer de “opciones militares creíbles” para asegurar el Canal de Panamá y reforzar el control fronterizo.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió afirmando que “no habrá invasión” de su país, aunque reiteró la voluntad de cooperación en materia de seguridad. Desde Washington, la Casa Blanca evitó confirmar posibles operaciones militares, pero insistió en que la prioridad del Gobierno es proteger el territorio estadounidense y combatir el narcotráfico y el tráfico de personas.
Se trata de la mayor muestra de fuerza militar de Washington en la región en años recientes, un movimiento que refleja un giro en su estrategia hemisférica y mantiene abierta la posibilidad de acciones puntuales contra los cárteles.
En paralelo, el Gobierno cubano denunció este lunes la presencia de “fuerzas militares navales y aéreas” de Estados Unidos en el sur del Caribe, negando que se trate de una maniobra antidrogas.
El canciller Bruno Rodríguez aseguró en redes sociales que la operación responde a la “corrupta agenda” del secretario de Estado, Marco Rubio, y exigió respeto a la región como “zona de paz”.
“Denunciamos la presencia de fuerzas militares navales y aéreas de Estados Unidos en el sur del Caribe que, bajo falsos pretextos, responden a la corrupta agenda del Secretario de Estado. América Latina y el Caribe debe ser respetada como Zona de Paz”, escribió.
Según CNN, los medios desplegados incluyen un submarino nuclear, aviones de reconocimiento P8 Poseidon, varios destructores y un buque de guerra con misiles, en lo que representa una de las operaciones militares más significativas de los últimos años en el hemisferio.
Hace unos meses, una carta del secretario de Defensa ya anticipaba una reinterpretación de las funciones tradicionales del ejército estadounidense, ampliándolas a tareas como sellar las fronteras, frenar la inmigración masiva, el narcotráfico, el contrabando de personas y otras amenazas de carácter transnacional.

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