El sistema eléctrico nacional de Cuba enfrenta un nuevo reto este viernes, cuando la demanda estimada para el horario pico alcanzará los 3,700 megavatios, mientras la capacidad disponible apenas llegará a 2,040 megavatios. Según informó la Unión Eléctrica, para esta jornada se prevé que entren en operación la unidad 1 de la Central Termoeléctrica Santa Cruz, con una potencia de 60 megavatios, y la unidad 6 de la Central Renté, que aportará 50 megavatios. Además, se espera la recuperación de 100 megavatios procedentes de motores de generación distribuida.
A pesar de estas incorporaciones, el déficit de capacidad rondará los 1,660 megavatios, lo que se traducirá en afectaciones generalizadas por aproximadamente 1,730 megavatios. Esta brecha entre oferta y demanda evidencia la profunda crisis que atraviesa la infraestructura eléctrica cubana, marcada por fallas técnicas, mantenimiento atrasado y escasez de combustible.
La situación mantiene a la población en incertidumbre, enfrentando cortes de energía prolongados que afectan actividades cotidianas y servicios básicos. Aunque la entrada en servicio de nuevas unidades supone un intento por aliviar la crisis, el desequilibrio entre generación y consumo deja claro que la recuperación del sistema eléctrico nacional aún está lejos de ser una realidad.

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