Una dictadura no se tumba solo con solidaridad. La solidaridad es vital para sostener a la gente en medio de la crisis. Alimenta, acompaña, mantiene la dignidad y evita que el miedo nos aísle. Por sí sola, no desmantela la estructura de poder.
Una dictadura se sostiene en represión, control institucional y miedo organizado. Para enfrentar eso, se necesita algo más que compartir recursos.
Hace falta conciencia cívica, organización política, acción colectiva y estrategias de presión que vayan más allá del gesto solidario.
En otras palabras, la solidaridad es el pegamento humano que mantiene viva la resistencia pero no es la herramienta política que derriba el régimen. No es suficiente, pero es necesaria.
¿Qué tú crees? ¿Lo hacemos de nuevo? ¿Cómo me viste?
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