La activista y Dama de Blanco Aymara Nieto Muñoz ha sido forzada a abandonar Cuba tras más de siete años de encarcelamiento y bajo constante coacción por parte de la Seguridad del Estado. El pasado 11 de agosto, llegó a República Dominicana junto a su esposo, el ex preso político Ismael Boris Reñí, y dos de sus hijas menores. Su hija mayor, sin embargo, quedó en Cuba, ya que las autoridades le impidieron despedirse de ella al cancelar la última visita programada el 8 de agosto.
Nieto Muñoz, miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Cuba Decide y el Programa por el Derecho a la Libertad, fue arrestada en 2018 tras participar en una protesta pacífica. En 2019, fue sentenciada a cuatro años de prisión por los cargos de “atentado” y “daños a la propiedad”. Mientras cumplía esta condena, fue acusada de liderar un motín en la prisión de El Guatao, lo que resultó en una nueva sentencia de cinco años y cuatro meses. A pesar de cumplir con los requisitos para la libertad condicional desde abril, las autoridades nunca respondieron a su solicitud.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado que su liberación estuvo condicionada al destierro. La activista confirmó que fue trasladada directamente desde el campamento de trabajo correccional Villa Delicias al aeropuerto sin previo aviso, sin poder despedirse de su familia ni comunicarse con ellos.
A pesar de su salida forzada de Cuba, Aymara Nieto Muñoz ha expresado su intención de continuar luchando por la libertad de los presos políticos y los derechos humanos en Cuba. En un mensaje público, agradeció a su familia por gestionar la visa que le permitió salir del país y afirmó: “Estoy libre de las cárceles de Cuba gracias a mi familia, que pudo conseguir una visa para este país”.
Su caso pone de manifiesto la persistente represión del régimen cubano contra la disidencia y los defensores de los derechos humanos, y subraya la necesidad de una respuesta internacional firme ante tales violaciones.
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