Alfredo González, padre del joven Annier González, quien se quitó la vida en 2021 durante su Servicio Militar en Matanzas, fue arrestado este lunes en la estación policial de Playa, acusado del delito de desacato. La detención se produjo horas después de que anunciara públicamente su intención de enfrentar al jefe de la unidad militar donde su hijo sufrió abusos, al que responsabiliza por los hechos que condujeron al suicidio.
La familia confirmó que aún no ha logrado conseguir representación legal para González, quien continúa bajo custodia policial. Su esposa calificó la situación de injusta y pidió apoyo ciudadano ante lo que considera una represalia directa por exigir que se esclarezca la verdad.
Días antes, Alfredo había intentado rendir homenaje a su hijo en el lugar donde murió, portando su retrato y acompañado por familiares. Su intención, dijo, era colocar flores de manera pacífica en el Combinado del Sur, pero fue interceptado por agentes del Ministerio del Interior. Denunció que desde el inicio fue seguido por personas desconocidas y patrullas, y que al llegar al sitio fue rodeado y hostigado por dos oficiales que lo trataron con violencia verbal. Ante la amenaza de una agresión física, accedió a ser conducido en una patrulla.
En los interrogatorios posteriores, un oficial de la Contrainteligencia lo acusó de “hacerle el juego a la contrarrevolución” y de erigirse en “líder de los muchachos muertos en el Servicio Militar”. González negó rotundamente esos señalamientos, reafirmando que su único objetivo es lograr justicia para su hijo y visibilizar los abusos que enfrentan los reclutas en las unidades militares.
Tras ser liberado en aquella ocasión, vecinos lo recibieron con flores para llevarlas al cementerio, aunque él lamentó no haber podido cumplir su promesa de rendir tributo en el sitio exacto de la tragedia. Expresó además su deseo de levantar allí un pequeño monumento, proyecto que abandonó ante el temor de nuevas represalias.
Alfredo también cuestionó la inacción institucional frente a la muerte de su hijo, señalando directamente al jefe de prisiones de Matanzas por encubrir las violaciones de procedimiento y los abusos cometidos contra los reclutas. “Ni vivo ni muerto les importó un carajo la vida de mi hijo”, declaró en un video.
A pesar del hostigamiento, González ha dejado claro que no abandonará su lucha. Ha reiterado su disposición a denunciar de forma pacífica y legal, y ha reclamado una revisión a fondo del Servicio Militar en Cuba, al que califica como una maquinaria que degrada, maltrata y silencia a los jóvenes.
Su arresto ha intensificado el debate sobre el papel del Servicio Militar en la Cuba actual, el costo humano de esa institución y la criminalización de quienes exigen explicaciones. En un país donde las heridas se entierran sin respuesta, Alfredo González se ha convertido en un símbolo incómodo: el de un padre que se niega a callar.

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