Adiós a AMPM Magazine: el daño ya está hecho

Tras casi siete años de trabajo apasionado y compromiso con la música cubana, Magazine AMPM cesó sus operaciones el 13 de marzo de este año. En un contexto marcado por la constante vigilancia y el asedio de la Seguridad del Estado, su creador y editor Rafa G. Escalona decidió cerrar la publicación, fatigado por la persecución a sus colaboradores y las constantes presiones de la censura oficial.

A continuación, reproducimos íntegramente su despedida: íntima, honesta y dolorosa, en la que Rafa G Escalona expone las razones que motivaron el fin de un proyecto editorial que demostró un compromiso inquebrantable con la música cubana, sin abordar la política y sin depender de privilegios oficiales.

Magazine AMPM deja un legado de rigor, pasión y autonomía que permanecerá como testimonio de su autenticidad. La música seguirá siendo un lenguaje de libertad que ninguna censura podrá silenciar. Que este adiós sea también un llamado a continuar escuchando, aprendiendo y resistiendo, porque la cultura siempre sobrevive a la política.


Réquiem por un sueño

Los recientes interrogatorios a antiguos miembros de AMPM y la controversia alrededor de la exclusión de Hurts, de Haydée Milanés y El B, de la playlist Newness Cuba, me han llevado a preguntarme, con una fatiga insalvable, si vale la pena seguir adelante con un proyecto como Magazine AMPM.

La respuesta es que no. No compensa. Prefiero leer, escuchar música y vivir antes que seguir librando una batalla que no elegí, atrapado entre bandos a los que nunca quise pertenecer. Sin dinero, sin tregua, con el agotamiento de quien intenta sostener un medio en un país donde la cultura solo puede existir bajo vigilancia.

Estoy cansado. Cansado de ver cómo la Seguridad del Estado persigue a personas que quiero. Cansado de que cada línea publicada pueda traer consecuencias desproporcionadas. Magazine AMPM se hizo por amor a la música, con cuatro pesos y muchas horas de pasión. Nunca tuvimos algo parecido a la sostenibilidad. Nadie cobró jamás un salario digno. Nunca fue un negocio viable. Pero eso no nos detuvo.

A lo largo de estos años, nuestras únicas fuentes de financiamiento fueron apoyos recibidos por instituciones como la Fundación SGAE, la Consejería Cultural de la Embajada de España, la Embajada de Noruega y el goteo pequeño pero constante de donantes personales. Nunca recibimos dinero del gobierno de Estados Unidos. Si hubiese llegado, lo habría aceptado sin reservas. Pero nunca llegó. Y cuando pareció que podría llegar, la Seguridad del Estado se lanzó sobre nosotros con su mezcla habitual de ignorancia y torpeza.

La persecución contra Magazine AMPM no fue ideológica. No ocurrió porque dijéramos algo incómodo o desafiante. Fue porque existíamos. Porque no pedimos permiso para hablar de música. Porque demostramos que en Cuba se podía hacer una revista cultural sin seguir la línea oficial ni sus falsos márgenes de autonomía. Y porque, de repente, apareció en escena el fantasma de los fondos para la subversión, y nos convertimos en otro objetivo de la eterna cacería de brujas que la Seguridad del Estado dirige contra cualquier expresión cultural que escape de su sombra. En un país donde autonomía se confunde con traición, donde cualquier iniciativa independiente es sospechosa por definición, la única forma de sobrevivir es agachando la cabeza. Y nosotros nunca lo hicimos.

Asumo la responsabilidad editorial de todo lo que ha sucedido en la revista en sus casi 7 años de vida, y particularmente desde abril de 2024, cuando comenzó el asedio por parte de la Seguridad del Estado. Por si no queda claro, lo reafirmo: en lo adelante, soy el único responsable de todo lo que se publica en el medio y sus redes, y no hay personas residiendo en Cuba involucradas en la gestión del sitio.

Hannah Arendt definió la banalidad del mal como la capacidad de ejecutar la opresión sin pasión ni convicción, con la frialdad burocrática de quien rellena formularios. Sospecho que este caso no fue distinto. Un burócrata sin imaginación firma un papel, ordena un interrogatorio y decreta la asfixia de una revista. No lo hace con odio ni con sentido de trascendencia. Lo hace porque su trabajo es controlar. Quizás, en el fondo, necesita convencerse de que existía una razón para ello, motivos ocultos, algo valioso que proteger al desmantelar una revista de música. Tal vez necesita creer que su cacería no es absurda, que aún queda algo de esa “revolución” fantasmal que le prometieron, aunque lo único que realmente defienda sea el beneficio de sus dirigentes.

¿Qué tan peligrosa podía ser Magazine AMPM? ¿Qué amenazas escondía una publicación que solo buscaba hablar sobre música? En la lógica del poder, la pregunta es irrelevante. No persiguieron a Magazine AMPM por causar daño, sino porque su existencia no encajaba en el esquema de poder.  Porque un país que ha convertido la ideología en religión no puede permitirse la espontaneidad de una publicación hecha con libertad.

En cinco años, no ha existido un proyecto editorial sobre la música cubana más consistente, valioso y estimulante. Ahí está la huella, ese es nuestro legado. Demostramos que hacer una revista de música en Cuba no solo era necesario, sino posible.

In Magazine AMPM hablamos de una música cubana viva, cambiante, impredecible. Nos sumamos a los esfuerzos por mostrar que el reguetón y el reparto podían y debían ser mirados con la misma seriedad que cualquier género musical anterior, que entre las grietas sigue existiendo una escena alternativa vibrante, que en una playlist pueden convivir estrellas consagradas y artistas emergentes. Que la música no es simple fondo sonoro, sino un lenguaje propio, una manera de estar en el mundo. Lo hicimos dejándonos el pellejo, mientras el poder lo permitió.

El daño ya está hecho. La revista, en su forma actual, deja de existir. Lo que queda es su rastro: artículos, entrevistas, playlists. Queda la certeza de que, durante un tiempo, hicimos con amor y responsabilidad lo que nadie más hacía.

Cuando se cierre esta página, quedará un vacío. No es que la música cubana deje de existir. Seguirán los artistas, las canciones, los conciertos y las descargas. Pero faltará un espacio donde todo eso pueda contarse con rigor, criterio y afecto. Magazine AMPM fue un mapa, una bitácora, un testimonio de lo que ha sido la música en estos años. Y, sin ella, se perderá  parte de la historia por venir.

Magazine AMPM, tal y como la conocíamos, cuelga sus guantes. Nadie me paga por esto. Estoy agotado. Y no quiero cargar con la culpa de que mis amigos y colegas sigan siendo hostigados.

Seguiré adelante con las listas porque me apasionan, porque son un retrato esencial de la música cubana de hoy. Lo haré, aunque a veces se sienta como arar en el mar.

Nunca entenderé por qué persiguieron una revista de música. A menos que lo piense en términos de la maldad más básica. A menos que acepte que una dictadura es, esencialmente, enemiga de lo bello, lo divertido, lo libre.

Me voy con mi música a otra parte. 

Acerca de Abel Santiago Francis Acea 37 Artículo
Director de Opinión Cubana. Aspiramos a convertir nuestro trabajo editorial en un modelo de ética, veracidad e imparcialidad informativa. Nuestra misión es informar honestamente e involucrar al publico general cubano en narrativas que les ayuden a comprender el estado actual de la sociedad cubana.

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